domingo, 1 de noviembre de 2015

Conociendo al enemigo.

En alguna película, probablemente una de esas producciones de drama y terror elaboradas en Hollywood, escuché una afirmación de esas que a uno no se le puede escapar: "El mayor éxito del diablo es convencerte de que él no existe."
Vaya. Es interesante encontrar esta admisión de culpabilidad en uno de los productos de esa maquinaria de moldeo de la siquis colectiva que forma parte del inmenso arsenal de dominación del imperialismo; independientemente del contexto de la oración, es una verdad subversiva y esclarecedora. Veamos porqué.
La semilla primordial de la justicia social es la verdad; la acumulación de verdades constituye el primero y más importante de todos los poderes: el conocimiento. Cuando nuestros ancestros primates aprendieron que era más fácil comprar el botín y el apoyo de otros congéneres más fuertes y más brutos que defender a pulso su propio botín iniciaron la estructura del manejo del poder. Acumular botín y poder permite transar parte del botín o alguna hembra para comprar más protección, más botín y hembras y, más importante, comprar el conocimiento (el fuego, un arma, semillas) que otros primates pudieran ceder.
Ahora surge el problema de transmitir ese poder a los vástagos, esos monitos babosos y malcriados que no gozan todavía del respeto de los protectores a sueldo. Es el momento de las protoreligiones que confieren un carácter mágico y místico a la herencia genética. Aparece una nueva casta humana que promueve el culto a la sangre azul a cambio de botín y protección. Aparece, pues, la desaparición de la verdad y la apropiación indebida del conocimiento, es decir, la génesis de lo que hoy llamamos prensa y opinión pública.
Estos eventos (o algo parecido, claro) se dieron en varias partes al comienzo de la historia. Varias veces se encontraron y mataron mutuamente los seguidores de uno y otro culto, varias más se asociaron los reyezuelos para acordar el goce y reparto de botines compartidos mayores. Ese poder es el conocimiento de la necesidad de crear miseria para comprar las horas hombre de los pobres por migajas, y ha sido transmitido de cada generación a la siguiente con más rigurosidad que la de las leyes de la genética; es el sustrato ideológico de los Mendozas y los Lópeces y las Machados de hoy, acompañados ellos de sus respectivos cortesanos locales y de sus jerarcas superiores en el norte y ultramar de quienes reciben instrucciones para conservar ese poder en las manos apropiadas.
Los pobres no recibimos ese conocimiento y particularmente no se nos enseña a unirnos para enfrentar ese poder. Ese poder se mantiene justamente porque ellos han aprendido a mandarnos y han perfeccionado sus técnicas durante siglos, mientras que los pobres nacemos ignaros a pelear entre nosotros por nuestra porción de miseria y a aprender a través del sistema educativo e informativo diseñado por ellos.
Cuando protestamos por las maniobras de los gobiernos USAmericanos olvidamos que su política internacional fue diseñada hace más de un siglo por magnates que pensaban exclusivamente en su propia preservación y que utilizaron todo su poder en asegurarse que el futuro diseñado se hiciera realidad inexorablemente. Obama, Kerry, Kelly y similares son payasos de un circo coreografiado por CNN y apoyado por la cortesanía latinoamericana que se niega a permitir que la justicia sea la que reparta a todos los bienes que nos guardan nuestras comarcas y que pretende ocultar la verdad que nos daría poder.
Cristo, Bolívar y Chávez quisieron que la verdad y el conocimiento fueran nuestras armas de liberacón. Si quieres reconocer al enemigo, fíjate en quienes se oponen a nuestra emancipación o quienes promueven que nuestros pobres vayan a pelear en contra de los pobres de otro país.
Franco Munini.

domingo, 14 de octubre de 2012

EL SINDROME FRAUDIANO.


Nota: Escribí este artículo pocos días después del referéndum convocado por la oposición el 15 de agosto del 2004 para revocar el mandato presidencial de Chávez y cuyos resultados lo ratificaron indiscutiblemente en el cargo con el apoyo de la mayoría del pueblo venezolano. Los opositores, nariceados adrede por sus líderes a dar por inevitable la victoria de su propuesta para sacar a Hugo del gobierno, no estaban preparados para semejante derrota. Ese era el plan "B" de los reaccionarios: la esperanza de un estallido violento de descontento escuálido que degenerara en el caos. No les funcionó, y encima les dejaron el descontento.
La similitud con lo que pasó el 7 de octubre 2012 no es coincidencia.


EL SINDROME FRAUDIANO.    27agosto2004.



Los Palos Grandes en estado de shock. Altamira, La Castellana, El Marqués, Las Mercedes mudas de estupor. Así también La Tahona, Alto Prado, Cumbres de Curumo. Desde La Urbina hasta Chacaito, desde Chuao hasta Macaracuay, sobre esa Caracas neorica y sifrina fluctúa lúgubre un espíritu fantasmal; ánimas en pena, sombras y cascajos vacíos buscan consuelo en compañía de afligidos vecinos, cómo pudieron atreverse a hacernos algo así, mascullan, nos vendieron, después de todo lo que hicimos, nos robaron la esperanza, ahora qué hacemos,...luego los arranques iracundos, las exclamaciones atorrantes, la búsqueda del culpable, el chivo expiatorio sobre quien proyectar su rabia en venganza por la afrenta sufrida, por la ilusión mediática perdida.

Y, nunca lejos, un televisor, un periódico desde donde la frustración les es nuevamente inyectada con retorcidas elucubraciones sobre como el NO es SI y lo blanco negro, lo justo es negado y el cretino de turno profiere vanas amenazas sobre las cenizas del hecho consumado, esa maldita e irrefutable realidad que ratifica que ese zambo castrocomunista y sus hordas de niches ganaron.

¡Mentira!, exclama furibunda la sociedad civil. Las cacerolas reciben renovado castigo...nada. Un reconocido chavista profana el sacro territorio: carreras tumultuosas para drenar sobre el subhumano el odio y la frustración acumulados tras años de tortura mediática, pero aún así no se altera la verdad, a pesar de las contradicciones de noticieros que con piruetas neo-goebbelianas tratan de mantener viva una rebeldía que increíblemente no es percibida en su bochornosa, apoteósica y aberrante ridiculez.

Los opinadores de oficio descuartizan reputaciones sin miramientos, elaborando sobre las oscuras motivaciones que mutaron a los que antes eran íconos de moral salvadora en seres despreciables e indignos de respeto por el solo hecho de avalar lo que la democracia, los números, los hechos, las comprobaciones y auditorias indican ser la contundente realidad: Chávez se queda.

Momento propicio para los sicólogos sociales, los estudiosos de la comunicación y la propaganda, los investigadores de la nueva era de la guerra, esa que se libra dentro de lo más íntimo del ser humano: su conciencia. Venezuela es conejillo de indias para un perverso experimento de manipulación colectiva que utiliza una poderosa infraestructura comunicacional para inocular selectivamente mensajes y contenidos a una población inerme y adicta con el fin de producir respuestas conductuales específicas: la experiencia acumulada por los mercenarios de las ciencias sociales y la mercadotecnia está ensayando con nosotros sus elaboradas toxinas subliminales al servicio de la fría maquinaria del gran capital.

El síndrome del fraude es uno más de sus éxitos: duele constatar que personas con dos dedos de frente, con estudios, con amplios recursos intelectuales y culturales se dejen arrear en contra de la lógica a subvertir la paz ciudadana, renunciando a la tranquilidad sicológica de la aceptación razonada de la realidad para convertirse en el hazmerreír internacional; duele percibir la atmósfera conspirativa a la que convocan las asambleas vecinales para cocinar la tesis que altere la regla democrática con subterfugios plagados de imbecilidad jurídica; duele oír todavía expresiones de intolerancia, fascismo y segregación que creíamos enterradas en el cofre de la historia.

Sobre todo, duele que un esfuerzo colectivo de paz tan ejemplar no produzca el esperado efecto de enterrar el hacha de guerra, con lo que se prolonga la agonía del parto del proceso revolucionario venezolano, tan necesitado de una oposición seria y responsable, síquicamente equilibrada para compartir la tarea de construir un futuro mejor para todos.

Ing. Franco Munini.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Elecciones en Venezuela: Por qué la Corriente Marxista Internacional apoya a Chávez

Escrito por Alan Woods
Miércoles 26 de Septiembre de 2012 

Fuente:
http://www.luchadeclases.org/internacional/america-latina/venezuela/1035-por-que-cmi-apoya-chavez.html

La elección presidencial del 7 de octubre representa un momento decisivo en la historia de Venezuela. El resultado de estas elecciones tendrá un gran impacto en todo el continente americano e internacionalmente. No hace falta decir que la Campaña Manos Fuera Venezuela está apoyando activamente al candidato bolivariano Hugo Chávez, y luchando contra cualquier intento de la oligarquía y del imperialismo para sabotear las elecciones. La CMI defiende firmemente la reelección de Hugo Chávez ¿Por qué hemos tomado esta posición?

La victoria de Hugo Chávez en 1998 representó un avance histórico para los obreros y campesinos de Venezuela. Según la Comisión Económica de la ONU para América Latina (CEPAL) hubo una reducción del 21 por ciento de la tasa de pobreza entre 1999 y 2010. El analfabetismo ha sido abolido. Por primera vez, se ha proporcionado atención médica gratuita a los pobres.

Todos estos logros se verían amenazados con una victoria de la oposición. Es el deber elemental de todo revolucionario genuino defender estos logros. El que no es capaz de defender las conquistas del pasado, nunca será capaz de avanzar hasta la victoria final.
La afirmación de la oposición de que no van a revertir las reformas de Chávez no es de fiar. Tomemos un solo ejemplo: la vivienda. La Misión Vivienda ha construido miles de viviendas para los pobres. En mayo, el ministro de Información, Andrés Izarra, anunció que el programa estaba en el camino de conseguir el objetivo de 200.000 unidades fabricadas desde su inicio en 2011. La firma encuestadora Hinterlaces indica que, con un índice de aprobación del 76 por ciento, la Misión Vivienda es el programa social más popular del gobierno. Sin embargo, la coalición opositora MUD llama a la Misión Vivienda "un fraude y un fracaso" y critica al gobierno por la expropiación de tierras para construir viviendas.
Cuando Capriles ganó la gobernación del Estado Miranda en 2008, desató sus seguidores contra los médicos cubanos que participan en los programas de salud de la revolución, y trató de cerrar de manera generalizada los distintos programas sociales, expulsarlos de los establecimientos pertenecientes a la gubernatura, etc. Sólo la movilización activa del pueblo en las calles logró defender las conquistas de la revolución.
La nueva Ley del Trabajo recientemente aprobada redujo la semana laboral de 44 a 40 horas; y la licencia maternal pre-y post-natal, con salario garantizado, se ha aumentado de 18 a 26 semanas. Al salir de una empresa, por la razón que sea, los trabajadores recibirán un pago en base a su último salario mensual multiplicado por el número de años de servicio - una demanda sindical importante. Esto ocurre en un momento en que en Europa, todos los gobiernos están empeorando las condiciones laborales de los trabajadores.
Capriles ha atacado la ley sobre la base de que "no hace nada para combatir el desempleo ni para beneficiar a los que tienen empleos ocasionales no protegidos". Eso significa que estas reformas serían abolidas por la oposición.
Pero no se trata sólo de defender las conquistas de los últimos 13 años, de la preservación de las reformas, los avances en salud y educación, las misiones y otros programas en beneficio de los trabajadores y de los pobres. Es, sobre todo, la necesidad de derrotar a la contrarrevolución burguesa y así preparar el camino para un avance decisivo de la Revolución, que aún no ha logrado sus objetivos fundamentales.
La oposición dice que está defendiendo la "democracia" contra la "dictadura". Pero esta misma oposición estuvo detrás del fallido golpe de Estado de 2002. Si hubieran tenido éxito entonces, habría sido el fin de la democracia en Venezuela. El ejemplo de Chile muestra el destino que le habría esperado. Capriles mismo, como alcalde del distrito caraqueño de Baruta, participó en el intento de asaltar la embajada cubana durante el golpe de abril de 2002, en flagrante violación de su estatuto diplomático.
La oposición burguesa demostró su desprecio por la democracia y por las elecciones cuando decidió boicotear las elecciones nacionales de 2005. Ahora, sin embargo, los líderes de la oposición están mostrando un entusiasmo sorprendente por la "defensa" de la Constitución de 1999 - a la que siempre se han opuesto con uñas y dientes pese a que fue aprobada por una abrumadora mayoría en un referéndum popular.
Nadie puede poner la más mínima confianza en las credenciales democráticas de la oposición.

Lo que defiende la oposición

La oposición dice representar a las clases medias. Pero eso es mentira. La oposición representa los intereses de la oligarquía - los grandes terratenientes, banqueros y capitalistas. Está completamente subordinada a los imperialistas y a las grandes compañías petroleras que dominaron y saquearon Venezuela durante generaciones.
Los ricos odian a Chávez, porque lo identifican con la eliminación de la propiedad privada. Ellos están motivados por el resentimiento de clase hacia los pobres, que, después de generaciones de abandono, se han beneficiado de los programas progresistas del gobierno. La oposición no es el representante de la clase media, sino su explotador político.
El candidato de la oposición, Henrique Capriles Radonski, se llama a sí mismo un reformista. Él afirma que no defiende ningún tipo de ideología. Hemos escuchado esta historia muchas veces: "Yo soy apolítico; es decir, soy de derecha". Pero basta con echar un vistazo al partido al que pertenece este político "no ideológico", para comprender de inmediato la situación real.
Capriles afirma ser "progresista". Dice que no repetirá las "políticas erróneas" del período anterior a 1998 en Venezuela. Pero los partidos que respaldan su candidatura fueron los responsables de estas políticas, que no eran para nada "errores", sino la expresión directa de los intereses de la camarilla de super-ricos que gobernaba el país.
Pero las masas no son ingenuas. Ellas no se dejan engañar por la demagogia de Capriles. Ven que detrás de su máscara sonriente se oculta la fisonomía fea de la oligarquía, que, si vuelve al poder, los pisoteará.
Capriles pertenece al Movimiento Primero Justicia (MPJ), un partido burgués de derecha que representa a la "empresa privada" y se opone a la intervención del Estado en la vida económica. Esto es irónico en una época en que la llamada "libre empresa" ha quedado en evidencia como un fraude gigantesco a una escala global.
¿No sabe el Señor Capriles que el sistema capitalista está en una crisis profunda en todas partes? Cuando los bancos privados de los EE.UU. se derrumbaron en 2008, ¿qué hicieron? ¿Se limitaron a cantar las alabanzas de la "empresa privada"? No, salieron corriendo hacia el Estado y le exigieron al gobierno que les entregara miles de millones de dólares de dinero público para salvarlos.
El fracaso de la "empresa privada" es la razón por la que todos los gobiernos de Europa se encuentran profundamente endeudados. Dicen que no hay dinero para escuelas, hospitales y jubilaciones, pero sí hay un montón de dinero para los banqueros.
En las últimas semanas, un dirigente de la oposición reveló un documento, escrito por los asesores económicos de la campaña de Capriles, con detalles sobre sus planes reales si llegara a ser elegido. El documento propone un plan de austeridad clásico, que plantea recortes en las jubilaciones, el gasto social, los programas sociales, la "apertura" de PDVSA y de otras empresas estatales a la inversión privada, etc. El plan es tan escandaloso que llevó a cuatro partidos más pequeños de la plataforma conjunta de la oposición, la Mesa de Unidad Democrática (MUD), a retirar su apoyo a Capriles y toda una serie de otras figuras de la oposición también se distanciaron de él.
Los trabajadores y los campesinos comprenden lo que está en juego. En cada giro decisivo se han unido para defender la revolución contra sus enemigos: los terratenientes, banqueros y capitalistas, y los imperialistas que están detrás de ellos. Ellos entienden que un voto a Chávez en estas elecciones es el voto en contra de volver a los viejos tiempos, cuando un puñado de oligarcas ricos decidían todo y la mayoría de los pobres no contaba para nada.
Pese a las afirmaciones de la oposición de que está ganando, Chávez está actualmente encabezando las encuestas. La encuesta de Datanálisis dio a Chávez una ventaja de 43,6 por ciento frente al 27,7 para Capriles. También mostró que el 62,4 por ciento de los votantes consideraba que el desempeño del presidente estaba por encima del promedio, mientras que sólo el 29,4 por ciento lo consideran deficiente. Estos datos pueden ser creídos, ya que el dueño de Datanálisis, Luis Vicente León, es bien conocido por ser un partidario de la oposición.

Capriles y el imperialismo de EEUU

Chávez es considerado el Enemigo Público Número Uno de Washington, que lo ve como el instigador principal de la oposición al imperialismo de EE.UU. en América Latina. Chávez condenó enérgicamente el golpe de Estado contra el presidente Fernando Lugo de Paraguay. Impulsado por sus amigos en el Departamento de Estado de EE.UU., Capriles criticó a Chávez por retirar a su embajador de Asunción y cortar el suministro de petróleo a Paraguay.
Capriles se compromete a restablecer las relaciones de amistad con los EE.UU.; es decir, hacer de Venezuela un socio servil de Washington, como lo fue en el pasado. Promete una revisión a fondo de los programas de ayuda y de las alianzas de Venezuela con el resto de América Latina. Eso significa una ruptura con Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, para complacer a sus "aliados" al norte del Río Grande.
Poco antes de dimitir como presidente del Banco Mundial en junio, Robert Zoellick, declaró que "los días de Chávez están contados" y, con la eliminación de los subsidios extranjeros de su gobierno, otras naciones como Cuba y Nicaragua "estarán en problemas". Zoellick ve una victoria de Capriles como "una oportunidad para hacer del hemisferio occidental el primer hemisferio democrático del mundo" en oposición a un "lugar de golpes de Estado, caudillos y cocaína".
Estas palabras expresan con precisión la actitud del imperialismo de EE.UU. hacia las elecciones del 7 de octubre, a las que ve como un acontecimiento decisivo. Si la oposición gana, significará retrasar el reloj a la situación anterior a 1998, cuando Venezuela era gobernada por los grandes monopolios norteamericanos. Pero si Chávez gana, será un duro golpe para la contrarrevolución, como Michael Penfold advierte en en Foreign Affairs: "Si Chávez gana en octubre, una gran mayoría del capital político de la oposición será reducido a polvo, y en muchos sentidos, será como volver a partir de cero. "
Es por eso que los imperialistas y sus agentes locales distinguen a Chávez con un tratamiento especial. Las expropiaciones, la reversión de las medidas económicas "neoliberales", la creación de una milicia popular, la negativa a doblar la rodilla ante las presiones de Washington, los ataques contra el capitalismo y el llamamiento a favor del socialismo - todo esto es una mezcla peligrosa y explosiva que actúa como un poderoso catalizador de las tendencias revolucionarias en América Latina.
Sin embargo, otro objetivo esbozado en la plataforma electoral de Chávez es la expansión del poder de los consejos comunales. Varios cientos de "comunas en construcción" van a participar en áreas tales como la distribución del gas y del agua. Chávez propone promover la creación de nuevas comunas que alcanzarían a representar el 68 por ciento de la población. Las comunas deben concederse las mismas prerrogativas que tienen los gobiernos estatales y municipales, incluyendo el presupuesto, la participación en la planificación estatal y, eventualmente, la recaudación de impuestos. Todas estas medidas representan un cercenamiento gradual del Estado en la vida económica.
Los imperialistas temen que una victoria de Chávez en octubre suponga una mayor profundización de cambio en Venezuela. Chávez ha dicho que el período 2013-2019 debe ver nuevas incursiones estatales en el comercio y el transporte, en detrimento de los intermediarios, a través de la creación de "centros de distribución locales para la venta y distribución directa de productos". Esta tendencia hacia nuevas expropiaciones puede llegar a amenazar la existencia misma del capitalismo en Venezuela.

La verdadera diferencia

La división entre los dos campos es la división entre dos clases antagónicas: por un lado, los millones de pobres, trabajadores y campesinos, pobres urbanos y capas inferiores de la clase media; por el otro, los grandes terratenientes, banqueros y capitalistas, y su acomodada y parásita clase media.
La verdadera diferencia se centra en la cuestión de la propiedad privada: la cuestión de la política económica y, en particular, las expropiaciones. La gran mayoría de los partidarios de Chávez está constituida por los estratos anteriores mencionados en primer lugar, que se mantienen firmemente a favor del socialismo, por la expropiación de los terratenientes y capitalistas.
La burocracia bolivariana ha tratado de diluir el programa socialista. Así, habla de una "economía mixta", en la que los monopolios y oligopolios se enfrentarán a la competencia de las empresas públicas. Esta es la vieja idea de una "tercera vía" entre el capitalismo y el socialismo, que el presidente Chávez ha descrito correctamente como una farsa.
No es posible hacer media revolución. En última instancia, una clase debe ganar y la otra clase debe perder. Las nacionalizaciones parciales no pueden funcionar porque no se puede planificar lo que no se controla, y es imposible controlar lo que no se posee. Una economía que sólo sea, parcialmente, propiedad del Estado no puede ser debidamente planificada.
Al mismo tiempo, todo intento de "regular" el capitalismo para tratar de mejorar la situación de las masas (a través de los controles de precios, controles de cambio de divisas, etc) impiden el normal funcionamiento de una economía de mercado, creando una situación caótica de inflación, fuga de capitales, caída de la inversión, cierre de fábricas, escasez artificialmente creada, acaparamiento y especulación con los alimentos básicos, torpeza burocrática y mala gestión. En otras palabras, se conseguirá el peor de todos los mundos.
El sector privado, que todavía controla una parte significativa de la economía, está en las manos de los enemigos de la Revolución. Los capitalistas están haciendo todo lo posible para sabotear la economía a través de una huelga de capital. Hay que expropiar la tierra, los bancos y las grandes empresas con el fin de poner fin a este sabotaje.
Pero Capriles se ha comprometido a poner fin a todas las expropiaciones. "Yo no voy a reñir con los empresarios ni con nadie más", dice.  ¡Naturalmente! ¿Cómo se puede reñir con la gente cuyos intereses representa, y a la que pertenece? Capriles mismo proviene de una familia adinerada de negocios con intereses múltiples (bienes raíces, industria, medios de comunicación). También es el ex alcalde del municipio de Baruta, una zona adinerada de Caracas.
Él promete crear tres millones de empleos durante su presidencia ¿Cómo podría lograr este milagro? Aliviando las restricciones o las condiciones a las inversiones extranjeras; es decir, entregando Venezuela en un plato a las mismas grandes compañías petroleras extranjeras que la saquearon en el pasado. No es casualidad que la alianza de partidos que apoya a Capriles, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), abogue por "flexibilizar" la legislación que asegura el control estatal sobre la industria petrolera "para promover la competencia y la participación privada en la industria".

La Revolución no ha terminado

Una victoria de Chávez estimulará el giro a la izquierda en América Latina en un momento en que el capitalismo está en una crisis profunda a nivel mundial. Esto socavará aún más la influencia de EE.UU. En unos momentos en que sus planes para Irak y Afganistán están en ruinas. En cambio, una derrota de Chávez sería retrasar el reloj a la Venezuela anterior a 1999. Sería un duro golpe para la izquierda en todas partes. Y dejaría completamente aislada a Cuba, proporcionando un poderoso impulso a los elementos pro-capitalistas en la isla.
La oposición ha tratado cruelmente de tomar ventaja de la enfermedad de Chávez antes de la campaña electoral. Destacaron la "fragilidad" de Chávez, en contraste con la supuesta buena salud juvenil y la energía de su oponente. Además, añaden, los chavistas no tienen a nadie que pueda ocupar su lugar. En esto tienen razón. Es una debilidad innegable del movimiento bolivariano y del PSUV que dependan tanto de un solo hombre.
Chávez ha ido más lejos que ningún otro líder de América Latina en desafiar al imperialismo y al capitalismo, y en volver a colocar el socialismo en el orden del día. Esto merece un reconocimiento. Pero existen profundas contradicciones dentro del movimiento bolivariano, donde no todo el mundo está a favor del socialismo ni en contra del capitalismo.
Cuando Chávez fue elegido por primera vez presidente en diciembre de 1998, él defendía más bien un vago programa que no mencionaba el socialismo. Pero la vida enseña. Sobre la base de la experiencia, él se ha pronunciado a favor del socialismo. Eso es un gran paso adelante. Sin embargo, todavía necesita ser llevado a la práctica. Es cierto que han habido algunos pasos hacia adelante: se han nacionalizado parcialmente algunos sectores clave como las telecomunicaciones, el cemento y el acero. En repetidas ocasiones Chávez ha atacado a la burguesía y a la oligarquía (que es lo mismo) y se ha mantenido firme frente al imperialismo de EE.UU..
Pero la falta de control obrero en las industrias pesadas estatales como el acero, ha dado lugar a muchas dificultades y conflictos laborales. Los trabajadores se resienten de la burocracia que está tratando de empujarlos a un lado y usurpar el control del movimiento bolivariano. Todos los intentos de los trabajadores para tomar la iniciativa e introducir elementos de control y gestión obrera, por ejemplo, en las industrias pesadas básicas de Guayana, con el apoyo del Presidente, se han encontrado con una fuerte resistencia y el sabotaje abierto por parte de la burocracia. Aprovechando la enfermedad del presidente, estos elementos están hablando abiertamente de "chavismo sin Chávez". Esto representa el mayor peligro para la Revolución.
Hoy, trece años después de la primera elección de Chávez aún no se ha alcanzado la victoria final. Mientras la tierra, los bancos y las grandes empresas sigan en manos de la oligarquía, la Revolución Bolivariana nunca estará a salvo. El profundo vínculo que existe entre Chávez y las masas venezolanas es un reflejo del hecho de que Chávez las despertó a la vida política y a la lucha.
La verdad es que un gran sector de la burocracia bolivariana nunca estuvo a favor del socialismo. Este sector ha estado conspirando constantemente para poner freno a las expropiaciones y a la revolución, y sobre todo evitar que los trabajadores tomen el control.
Le Monde Diplomatique reveló recientemente la actitud del ala derecha del movimiento bolivariano, que ha estado durante mucho tiempo soñando con un "chavismo sin Chávez":
"En una visita a Brasil en abril de 2010, se le preguntó [a Chávez] si dejaría que emergiera otro líder. "Yo no tengo un sucesor a la vista", respondió. Pero puede haber un cambio de pensamiento. El año pasado, Chávez le dijo a un ex asesor, el académico español Juan Carlos Monedero, quien había advertido sobre el peligro del "hiperliderazgo” en Venezuela: "Tengo que aprender a delegar más poder". Durante su tratamiento médico prolongado, varios altos dirigentes llenaron el vacío y emergieron como posibles sucesores: el canciller Nicolás Maduro (un ex dirigente sindical), quien encabezó la comisión que redactó la nueva Ley de Trabajo, el vicepresidente ejecutivo Elías Jaua (popular entre los chavistas de base); el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello (un ex teniente del ejército con un enfoque pragmático y un fuerte respaldo en las fuerzas armadas). En mayo, el crítico Monedero comentó que anteriormente "algunos de nosotros vimos las dificultades de continuar con este proceso" sin Chávez, pero que "ahora hemos perdido el miedo, porque veo decenas de personas que podrían continuar el proceso sin ningún problema."
Que haya "decenas de personas" a la espera de tomar el control del movimiento bolivariano en el momento en que Chávez abandone la escena, no lo dudamos. Pero los defensores del "chavismo sin Chávez" no tienen ningún deseo de "continuar el proceso" de la Revolución. Por el contrario, desean "continuar" el proceso de descarrilar la revolución bolivariana, de diluir su programa para que sea aceptable para la oligarquía, detener las expropiaciones y revertir todo el programa. En otras palabras, desean poner en práctica el programa de la Quinta Columna de la burguesía dentro del chavismo.
La clave para el éxito de la Revolución es que el control del movimiento esté en manos de la base, no de los burócratas y arribistas que han hecho tanto daño a la causa bolivariana. Son los trabajadores y campesinos quienes han sido la verdadera fuerza motriz de la revolución. Ellos y sólo ellos, deben tener el control. Las únicas personas que pueden conducir la revolución a la victoria son los obreros y campesinos.
  • · ¡Derrotemos a la contrarrevolución!
  • · ¡Expropiemos a la oligarquía!
  • · ¡El poder para los obreros y campesinos!
  • · ¡Llevar a cabo la revolución hasta el final!
Londres, 24 de septiembre
 


domingo, 15 de julio de 2012

Comentario a "Ha muerto Ávila TV".

Voy a reproducir aquí otro texto del 2011 que fue un comentario mío al artículo de Reinaldo Iturriza, "saber y poder: Ha muerto Ávila TV":

http://saberypoder.blogspot.com/2011/09/ha-muerto-avila-tv.html

Obviamente hay que ubicarse en ese contexto: leer el enlace y los comentarios.
He escrito más comentando en otros blogs que artículos en el mío, y esos comentarios son una expresión más de mis ideas, así que sigo trayéndolos aún si son extemporáneos (¿lo son realmente?) para recordarlos.
Franco Munini.


Comentario a "Ha muerto Ávila TV".

Este obituario duele como su preludio del 23 de diciembre de 2009,

http://saberypoder.blogspot.com/2009/12/avila-tv-tiene-mucho-que-decir.html

Repito que no pude conocer ÁvilaTV. La percibo como el tentáculo curioso e inquieto de un colectivo en plena, sana y justa exploración de la jungla comunicacional en la que reclamaba ubicar su espacio y su verbo. Uno o varios machetazos despiadados bastaron (parece) para castrar expresiones y percepciones autóctonas de ese sector de la capital hasta moldearlas al formato o la métrica del SNMP. O quizás peor: de algún neoburócrata aferrado al puesto y al dictado de alguno de los gurúes que deciden la campaña de relaciones públicas del gobierno - partido - estado, siempre, claro está, en la defensa rodilla en tierra de la revolución o alguna erre de esas que aún vagan errabundas por ahí.

Parte del colectivo avilateveño se ha expresado aquí. Las radiografías, las biopsias y los diagnósticos subjetivos en conjunto hablan de fricciones internas, de un malestar que parece aletear en pasillos infectos de morbo, chisme y envidias.Talentos. Estigmas.

Coño, ¡parece un ministerio! ¿Cómo pudo pasarnos ésto otra vez? ¿No bastaba la experiencia VTV - YVKE para alertar sobre la ortodoxia militante y su obsesiva profilaxia a lo alternativo? ¿No veíamos clarito que estos nuevos submesías sólo conocen la praxis adeca en política, y ante las dudas optarían por la seguridad del ostracismo?

Esta descarga va más allá de ÁvilaTV para abarcar todo el SNMP. Todos comprendemos la necesidad de la batalla mediática que justifica antiprogramas como La Hojilla, pero no podemos permitir que la vanguardia en la denuncia de nuestros errores y de nuestros corruptos la tenga la oposición. Si no se estimula la veta de la autocrítica constructiva en nuestros medios se está abonando el campo de la incredulidad o el escepticismo en nuestras propias filas. Es un error que no podemos permitirle ni siquiera al mismísimo magno. Es una responsabilidad que no podemos adosarle a Izarra, Vanessa o Blanca.

De igual manera, no podemos pretender que la diversidad cultural del municipio Libertador hable espontáneamente de su cotidianidad utilizando sólo el almidonado idioma militante y electoral del SNMP. Aún más: la inclusión no es tal si el sujeto a ser incluido no se expresa a sus anchas mientras se va generando el espacio y las condiciones apropiadas en el cuerpo incluyente. Es una relación necesariamente interactiva y recíproca.
¿Hay voluntad para la toma del poder popular? Entonces vamos a tomar los medios; según la Constitución son nuestros por derecho, pero de hecho no lo son.

Hace pocos meses se tocó nuevamente el tema del hiperliderazgo. Hugo llamó a VTV disculpándose con Juan Carlos Monedero por no haber seguido los consejos que se le hacían desde el Centro Internacional Miranda dos años antes. El revuelo duró poco: las circunstancias posteriores nos llevaron a la actual idolatría y expresiones de buenos augurios, dejando intacta la percepción del Chávez imprescindible sobre cuyos hombros descansa el futuro del país y sin cuya presencia la revolución se acaba. Y mira tú que el único chavismo que considero indispensable es aquel que logrará sobrevivir al líder que lo generó: no es el ser humano, sino sus ideas las que quiero ver perdurar en los tiempos. ¿Será que nuestros medios entienden lo que está en juego y asumen su rol?

Franco Munini.

sábado, 19 de mayo de 2012

¿Repolarizar?

 A principios de octubre 2010 se produjo un evento particular en el mundo de los blogueros locales: en un acto público Hugo Rafael hizo numerosas referencias a un artículo publicado por Reinaldo Iturriza en su blog "saber y poder" y lo invitó a seguir en la línea del análisis.
Me alegró ese reconocimiento público e inesperado al esfuerzo que hay tras las contribuciones, debates y propuestas que se hacen a través de los artículos y comentarios que escribimos en los blogs.
La respuesta de Reinaldo fue el artículo "Repolarizar", en su blog:
http://saberypoder.blogspot.com/2010/10/repolarizar.html
al cual hice el comentario que transcribo a continuación.  
 


¿Repolarizar? Bien, veamos: Hugo lee tu artículo el sábado, lo menciona el domingo, te entrevistan el lunes en VTV y a esta hora del jueves los comentarios eluden el abordaje del tema. Yo esperaba ver más público luego de esa propaganda. La lógica supone que este debate podría y debería ser seguido por el presidente, así que yo no me pelo ese boche.
 

He tratado de entrarle al asunto desde varios ángulos. La palabrita empieza con el prefijo "re" que suena a hacer algo que ya fue hecho; rehacerlo no porque necesitas más de uno sino porque por alguna razón lo ya hecho parece no funcionar bien para el propósito por el cual fue hecho.
Es el prefijo de reforma y de las 3Rs. Y el de retroceso. El de retirada. El de repetir. El de retornar. Hace antónimos progreso y regreso. No lo quiero así en evolución y revolución.


Inventar o errar. No podemos optar entre vencer o morir. Creación heroica. Tres voces, un rumbo común: avanzar sin descanso. Avanzar por dentro para hacernos dueños del futuro que vamos construyendo y desechar las estructuras usadas antes de que se conviertan en lastre.
 

El estado, los partidos, las ciudades, la escuela y la religión son fósiles de una era. Vivimos dentro de ese cadáver jerárquico momificado dándole aliento para que nuestra existencia parezca vida, mantenemos con nuestros esfuerzos el pulso de ese parásito colectivo que es el sistema y el hoy que tenemos.

Saltar a otra etapa es superar el miedo al cambio. Somos los únicos protagonistas de la nueva obra, los que quemamos los puentes al pasado sin temor a necesitarlo en el futuro en el que ese pasado sobra.


Aterrizando en lo práctico, lo que necesitamos es radicalizar los cambios para hacerlos irreversibles. El único chavismo real es - y no es broma - el chavismo sin Chávez. Es decir, aquel que sobrevive al recipiente corpóreo que lo produjo y trasciende como idea al futuro. 


La meta no es mitificar a un hombre, sino concentrar en su nombre las ideas y las acciones por las que será recordado, y resulta que Hugo ya tiene hoy el liderazgo y la orientación necesaria para que los cambios que promueva en Venezuela trasciendan las fronteras de tiempo y espacio.

Pretender que la estructura estatal de la cuarta sea vehículo de cambios revolucionarios es una temeraria imprudencia: ese aparato tiene como primera prioridad el asegurar su permanencia a costa de lo que sea.


Permitir que los citadinos puedan alimentarse sin conocer - no digo tocar - la tierra cultivada por los más útiles y menos reconocidos miembros de la sociedad asegura que la artificialidad precaria de la vida urbana siga siendo más importante que la soberanía aimentaria individual y colectiva.


Anhelar que un partido que parece diseñado por adecos pueda movilizar al hombre nuevo a defender "el proceso" ya demostró tres veces ser ineficaz. Ni himno ni patrullas bastan.


Esperar que una escuela diseñada para crear diferencias socio económicas produzca al venezolano que lea a Mészáros en sus ratos libres colide con la realidad de un sistema mundial que digitaliza y formatea la comunicación para convertirnos en ceros y unos.
 

Entregar el manejo de las dudas existenciales a un dogma cualquiera es una abdicación a la más pura manifestación de nuestra condición humana.

¿Qué tal suena el servicio agrícola obligatorio? ¿El diseño industrial con tecnologías e insumos artesanales propios para garantizar la soberanía? ¿La protección de los derechos mentales de los niños prohibiendo el bautismo y controlando la televisión hasta la mayoría de edad? ¿Los tribunales populares comunales? ¿Las asambleas de base? ¿La descongestión urbana? ¿La substitución y demolición masiva de viviendas precarias combinando mano de obra local y proyectos agroecourbanísticos de gran escala?
 

¿Qué tal si a ese elefante blanco que es Intevep lo obligamos a investigar sobre energías alternativas baratas y accesibles, y a las universidades sobre agricultura orgánica o la optimización de un vehículo totalmente hecho en Venezuela y libre de accesorios inútiles? ¿Cuánto tiempo más seguiremos basando nuestra economía en la venta de petróleo, un veneno planetario a través del cual importamos capitalismo? ¿Cuánto más grande necesita ser PDVSA antes de volver a atacarnos? ¿Cuánto sindicalismo tolera la CVG? ¿Cuántas organizaciones contrarias al proyecto de país son necesarias?
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Volviendo ahora al análisis de la palabrita esa llena de buenas intenciones y que requiere un manual de instrucciones para su traducción al lenguaje popular, en especial para "los jóvenes de los barrios que no manifiestan ningún interés por la política":
Lo relevante es que por tercera vez una porción significativa de la población dejó de acudir a defender la imagen que tiene del proceso. Parece que las estrategias del capital no sirven para vender la revolución. El partido no moviliza en las áreas que la exclusión ha segregado hacia la anarquía y la no pertenencia.
 

Chavismo no es sinónimo de pobreza: otros serían los números si así fuese. Chávez no es el líder automático de los barrios: satisfacer las necesidades inmediatas por medio de la servidumbre, la droga o la delincuencia construye por la fuerza y por la dinámica de la supervivencia otros liderazgos sin esperanzas en ese submundo de pobreza y exclusión tan necesario para el capitalismo.

Socavar las bases de un modus vivendi que ha probado ser eficaz para acceder al capital que fluye en las urbes tomará mucho tiempo, y más si el sistema sigue alimentando las condiciones que lo sostienen promoviendo los valores producidos por y para el capitalismo y el individualismo.
 

La exclusión deja marcas: los surcos labrados por las experiencias vivas del entorno inmediato siguen siendo los caminos más directos para sobrevivir en el aquí y ahora.
 

En este escenario, los discursos y las acciones deben ser sólidamente pragmáticas y serias. Las personas curtidas por la necesidad no pueden perder tiempo en farándulas electorales ni entregarse a defender un proyecto político si lo estiman caprichoso o coyuntural. Más aún: simplemente no ayudan a ningún aspirante a burócrata, es decir, un tipo diferente a ellos, un incluido, a conseguir cargo, sueldo y poder y a alejarse más de ellos.

Franco Munini.           muninifranco@gmail.com

viernes, 29 de abril de 2011

Hacerse el sueco.

La reacción de la izquierda tras la deportación del director del portal ANNCOL merece un análisis por parte de los estudiosos de los procesos comunicacionales. El espectro de opiniones (diviértase tecleando "becerra anncol chavez" en un motor de búsqueda) es claramente adverso a la decisión del presidente Chávez, y los matices iban desde la decepción por "la entrega de un militante", pasaron (antes del "fait accomplí") por múltiples solicitudes de no enviarlo a Colombia hasta concentrarse en criticar el supuesto pragmatismo que motivó ese "recadito" del barinés a su homólogo Santos para congraciarse la red de intereses comerciales entre ambos países. Y, claro, no faltaron las predicciones sobre desenlaces trágicos para el "sueco" apenas cayera en manos de la parajusticia neogranadina.

En ese deslave de críticas se aprecia la misma tendencia que propicia la desafección de los pueblos en lucha cuando sus líderes se atreven a conciliar con sus contrapartes de similar nivel y diferente posición política. Pareciera que la ortodoxia y el fundamentalismo ideológico no lograran madurar un proceso de adecuación coherente con la realidad histórica y geopolítica que le permita ser vehículo adaptable para el tránsito a una sociedad más justa.

La percepción de que algo similar haya producido lo que vemos en Libia nos refresca la memoria sobre las nuevas políticas diseñadas por la subsecretaria del departamento de estado USAmericano, Michèle Flournoy, quien afirmaba que en futuro las relaciones internacionales "vendrán en sabores variados". Es decir, libretos adaptados a cada caso y país, programados en cronograma, con opciones a la medida de los acontecimientos, con personas claves a ser utilizadas para alcanzar objetivos específicos.

La sospecha de una maniobra de esta naturaleza exige atención. Un periodista que se ha visto forzado al asilo en Suecia no puede desconocer el aprieto diplomático en el que colocaba al gobierno venezolano al aterrizar en Maiquetía. Los nexos que la justicia colombiana le atribuye con las FARC son credenciales que le llevaban directo a un tribunal colombiano, más aún en esta etapa de reconstrucción de relaciones tras el desastre dejado por Alvaraco. ¿Para qué venir ahora, justo cuando se espera la extradicción del narco Makled para que rinda cuentas ante la justicia venezolana? ¿Ignoraba que Venezuela ha cumplido cabalmente su acuerdo recíproco con Colombia en materia de extradicciones, aún cuando Colombia nos debe todavía la entrega de Carmona el Breve?

Otra fuente de sospechas es la libertad que los territorios y aeropuertos europeos le dieron al tránsito de un personaje solicitado por la justicia internacional. ¿Alertó el gobierno sueco a su asilado sobre los riesgos a los que se exponía al abandonar el asilo? ¿Sabía el gobierno sueco de los movimientos de su protegido? ¿Asumirá las medidas necesarias para garantizar que al detenido no se le trate diferente de como deberían ser tratados TODOS los ciudadanos del mundo ante la ley?

Es poco factible que la vida del director de ANNCOL corra peligro después de la visibilidad que le han dado los medios. Santos, que viene de ese ambiente, no puede permitirse el error de dañar su imagen silenciando al detenido o poniéndolo en peligro. Y eso también lo sabe Chávez, que ha sabido surfear e incluso ha auspiciado la ola de popularidad de su par colombiano a pesar de sus respectivas diferencias ideológicas... y de las críticas que ello produce en las izquierdas.

No se quiere aquí acusar tajantemente al detenido de ser ficha de un plan imperial; había venido antes, así que pudo haberse creído libre de riesgos. Tampoco se le quiere culpar a priori de los delitos que la justicia colombiana le atribuye; a pesar de la carga histórica en su contra, el pueblo colombiano necesita que sus instituciones funcionen y sean respetadas, y ésta es una ocasión de oro para que ello ocurra a la vista del mundo. Igual que en Venezuela, las emancipaciones necesitan un estado formal dentro del cual se vaya construyendo el sujeto con derechos reales a quien se le pueda transferir el poder que ese mismo estado le secuestró. Ese tránsito requiere la forzosa convivencia del sujeto/pueblo en liberación con las instituciones que le oprimen.

Si la estatura moral de la nueva víctima de la justicia burguesa es la que nos pintan, no tardará en ser él mismo quien se encargue de asumir su rol como testigo y/o mártir necesario en el proceso de liberación popular. El proyecto de una patria grande requiere de pueblos uniéndose, y para ello debe existir armonía, formal e informal; por eso es que el gobierno venezolano no puede caer en la trampa diplomática que este incidente podía generar. El consenso sobre revoluciones pacíficas en el vecindario obliga a las FARC a replantear sus objetivos y acciones de forma que puedan volver a presentarse con garantías a la arena política, lo cual descarta represalias contra la revolución bolivariana.

Nada de esto garantiza protección frente a la maquinaria de guerra imperial. Pretender obtener mayores o mejores niveles de popularidad o simpatía ante los ciudadanos del engendro que llamamos Primer Mundo no depende tanto de lo que hagamos nosotros; la imagen que el mundo tendrá de nosotros será la que decida e imponga Corpomedia, como arma de guerra y operaciones sicológicas del imperio, cuando a éste se le antoje apropiarse de nuestros recursos, como quedó demostrado ya con las atrocidades que comete la OTAN en Libia, en Siria y en Irak, Afganistán o la ex Yugoslavia. Guerras de ocupación enfocadas y creadas por los medios desde un ángulo que las hace no ya sólo necesarias, sino hasta deseables para un público "suyo" previamente acondicionado, manipulado o indiferente.

La importancia real de este gesto de Chávez está en que demuestra la intención real de construir entre todos nuestras relaciones Sur - Sur por encima de las intransigencias del dogmatismo, levantando nuestra capacidad de unirnos y trazarnos metas colectivas comunes basadas en el respeto mutuo a nuestras instituciones. En esa interconexión de pueblos es donde radica la única esperanza de resistir las dentelladas del imperio, que para hacer su labor más fácil nos necesita más desunidos; en esa dirección apuntan las estrategias que crean cizaña entre las izquierdas y entre los pueblos, y en esa dimensión es en la que hay que valorar las relaciones formales entre vecinos.

Vale pues la frase que titula este texto como recordatorio para los guerrilleros del teclado y los puristas más ortodoxos, aquellos que quieren la revolución en paquetitos de regalo a la medida y al gusto: un presidente que logra que su país sea percibido entre los cinco mejores a nivel de satisfacción de las necesidades del pueblo tiene el deber de tomar decisiones incómodas todos los días, decisiones que generan toda gama de respuestas. A estas alturas sabe que ante ciertas reacciones lo único que queda es imitar al personaje que causó el rollo : hacerse el sueco.

Franco Munini. muninifranco@gmail.com

lunes, 17 de enero de 2011

Lumumba, el africano que miraba a Rousseau.

Lumumba, el africano que miraba a Rousseau.
Por: Daniele Barbieri.

Tuvieron que pasar 42 años para que Bélgica reconociera que detrás del asesinato de Patricio Lumumba hubo “algunos elementos del gobierno de entonces”. El 17 de enero se cumplen 50 años exactos de su muerte. Será recordado en muchas ciudades del Congo (una lleva hoy su nombre: Lumumbashi), así como en otras parte de África. Aún hoy su historia tiene mucho que contarnos pues el colonialismo y los saqueos del tercer Mundo nunca cesaron, sólo cambiaron rostro y métodos.

El Congo no es un país pobre, como le hemos oído decir recientemente a un periodista italiano que quizás lo confundía con el pequeño Togo o con Gabón; es uno de los países más ricos del mundo en recursos naturales. Fue definido “un escándalo geológico”: diamantes, recursos vegetales, oro, uranio (justo el que se usó para las primeras bombas atómicas), cobre, cobalto, radio, zinc, hasta el coltan que, si bien los profanos nunca lo hayan oído, mueve hoy sectores importantes de la economía global y causa guerras con millones de muertos.

Fue un gran negocio para el rey Leopoldo de Bélgica tener al Congo como “posesión personal”. En el cruce del 1800 al 1900 suman más de diez millones – casi la mitad de la población - los congoleños muertos como esclavos recolectando caucho o en la represión de las revueltas. A uno de los escritores más famosos del mundo, Mark Twain, se le hizo difícil encontrar editores para su “Soliloquio del Rey Leopoldo”, una durísima acusación. Es 1905. Tres años antes sale “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, que cierra con la famosa frase de Kurz: “Exterminen a esas bestias”, sintetizando la misión civilizadora de la “raza” blanca. El término genocidio aún no existe, pero es a la masacre sistemática de aquellos “no humanos” a lo que se refiere Kurz.

Las acusaciones internacionales contra Leopoldo lo obligan a retroceder, o mejor a un juego de prestidigitación: renuncia a “su” posesión para cederla a Bélgica. Los genocidios continúan. Cuando nace Patricio Lumumba (el 2 de julio de 1925) las “bestias” congoleñas no tienen derecho alguno. En 1950, sólo 1500 personas de 14 millones se consideran “evolucionadas”, es decir, tienen un librito en el cual se les reconoce una especie de derechos, aún no completos. El joven Lumumba se forma en Rousseau, pero también en Jaques Maritain y en las voces del orgullo africano como Senghor. Empieza a visualizar un “Congo unido en una África unida” y ésta será luego una de sus consignas.

Inicia su compromiso político, es detenido por primera vez y en los primeros meses de 1958 se muda a la capital Leopoldville, hoy Kinshasa. Da vida al MNC (Movimiento Nacional Congoleño) que exige la independencia inmediata por medio de negociaciones pacíficas y el respeto a los derechos humanos. Lumumba es casi un desconocido cuando va a la Conferencia Panafricana de Accra, pero sale de ella como un líder. Puesto que Bélgica no presta atención, empiezan manifestaciones y revueltas en Congo. Se solicita la independencia antes de 1961 y se anuncia la “no colaboración” a ultranza. Las tropas belgas disparan: el resultado, centenares de muertos y Lumumba es condenado a seis meses en la cárcel.

Finalmente se llega al voto el 22 de mayo de 1960. Lumumba es electo y su movimiento conquista casi la tercera parte de los votos. El 30 de junio el rey Balduino declara la independencia del Congo y Lumumba es el jefe del gobierno. Ha afirmado en varias ocasiones no reconocerse en ninguno de los dos bloques, sino en el movimiento de los “no alineados".

Sin embargo las compañías mineras belgas, de acuerdo con la CIA (como consta en los documentos desclasificados estadounidenses) ya tienen preparada la secesión de Katanga, una de las regiones más ricas. La independencia del Congo se convierte en un elemento central del nuevo tablero internacional. El 14 de julio de 1960 la ONU solicita el retiro de las tropas belgas y confía a su secretario, Dag Hammarskjold, la tarea de cooperar con el gobierno congoleño. Mientras crece el caos y la CIA acelera sus acciones antes de la toma de posesión del nuevo presidente John Kennedy, de quien desconfían, Hammarskjold – después de algunos titubeos – se alinea con decisión por una real independencia del Congo. Pagará con su vida, como Lumumba, su honestidad. El asesinato de Lumumba será conocido después de un mes: las imágenes de ese hombre atado darán la vuelta al mundo. Sólo varios años después se conocerá que fueron los rebeldes, en complicidad con militares belgas, los que apalearon a Lumumba, lo remataron a golpes de bayoneta y disolvieron luego su cuerpo en ácido.

Algunos meses después le toca a Hammerskjold: el 18 de septiembre cae el avión que lo llevaba al Congo a una nueva conferencia de paz. Apenas en 1992 una investigación establecerá que hubo sabotaje, probablemente por agentes estadounidenses a cuenta de la Union Miniere belga.

No nos llegó mucho de lo escrito por Lumumba; algunas poesías y un par de discursos. Probablemente el del 30 de junio, día de la independencia, pronunciado frente al rey belga, fue el que le costó la vida: Balduino se esperaba agradecimientos y humildad, y no que se le recordaran 80 años de “trabajo agotador a cambio de salarios de hambre”, 80 años de “ironías, insultos y golpes porque éramos negros”, 80 años de tiroteos, injusticias, opresión y explotación.

Tras la muerte de Lumumba – y la advertencia a la ONU – el Congo se precipita en el caos, luego – desde 1965 – en una larga dictadura, la “cleptocracia” de Mobutu que en 32 años deparará grandes servicios (es decir, dinero) a Bélgica, Francia y USA mientras los congoleños empobrecen cada vez más.

Sólo al final de los 80 los reflectores de la prensa mundial vuelven a enfocarse por algunos instantes sobre el Congo señalando dos guerras que descalabran al país terminando por involucrar a medio continente; hay 4 millones de muertos y 16 millones más son víctimas de violaciones, hambrunas, enfermedades y desplazamientos (cifras de Amnistía Internacional). En el “corazón de las tinieblas” son los nuevos Kurz los que manejan los hilos. Los reportes de las Naciones Unidas (sólo parcialmente develados) señalan en la guerra por el coltan, financiada por las compañías occidentales, las verdaderas razones de esta tragedia que los medios prefieren no contar.

En el 2006 regresa algo de paz al Congo y por fin se convoca a elecciones, pero parece sólo una tregua: en las zonas mineras siguen los choques y sobre todo la explotación. El Congo es cada vez más pobre porque sus riquezas son saqueadas sin tregua.

Respecto al “mea culpa” antes citado por parte del gobierno belga, es importante señalar que se dió sólo por presión de la opinión pública, chocada primero por el film “Lumumba” (en Italia tuvo muy poca circulación) del director haitiano Raoul Peck, y luego por un libro de Ludo De Witte que, a partir de documentos desclasificados, ha establecido las responsabilidades de las compañías mineras y los poderes políticos de la época.

Frantz Fanon, un gran intelectual caribeño de nacimiento y argelino por elección, había escrito: “si África fuera representada como una pistola, el gatillo estaría en el Congo”. Una profecía que se tornó realidad para Lumumba y continúa pesando aún 50 años después.


Fuente:

http://www.liberazione.it/news-file/Lumumba--l-africano-che-guardava-a-Rousseau---LIBERAZIONE-IT.htm


Traducido por Franco Munini.

domingo, 9 de enero de 2011

Chávez bajo la prensa.

Recuerdo una reseña policial en TV hace ya tiempo (debe haber sido antes de la partición de aguas: no le echaban la culpa a Chávez). El asunto fue más o menos así: sale el carajo de pagar cana y va pa' la casa 'e la que era mujer de él, pero resulta que la jeva tiene nuevo marido y de una lo mandan pa'l carajo, así que en la noche regresa, tranca todas las salidas del rancho, lo riega con gasolina y le pega candela, quemando vivos a la ex, a sus 5 (¡cinco!) hijos y creo que al rival también.
Ya camino a otros años de oscuridad carcelaria le preguntaban - esas preguntas estúpidas ante la monumental evidencia - qué motivo le había llevado a cometer semejante atrocidad.
El hombre habló claramente, mirando al vacío y sin emociones, con total lucidez. "Con los sentimientos no se juega" , dijo; "a mí no me van a vacilar".
Verga. Ese carajo se debe haber ganado en ese momento el respeto necesario para sobrevivir en esos antros de ocio tenebroso que lo esperaban.
Si eso llega a pasar hoy segurito que algún hablapaja le encuentra la bisectriz que señala a Hugo como el culpable. Cuidado y no protegen al homicida elevándolo a víctima del "discurso de odio que emana de Miraflores" y van a la OEA a llorarle al otro gafo.
Esas son las vainas que uno no entiende. ¿Cómo es posible que la prensa prefiera perder todo vestigio de credibilidad con mentiras evidentes antes que unirse a una campaña de adecentamiento de la carrera periodística?
Lo vemos todos, lo vemos todos los días... y algunos van y dicen "¡Dictadura!".
Ahoritica mismo veíamos a Chávez suprimiendo las libertades civiles de unos damnificados, a quienes (¡horror!) le hizo entrega de viviendas equipadas. Ayer o antier violaba los derechos humanos de unos niños entregándoles juguetes. El déspota persiguió a otros ciudadanos proveyéndoles alimentos y masacró con medicinas gratuitas a unos cuantos centros de salud. El estalinismo presidencial permitió que la oposición tuviera representación parlamentaria, alguno de cuyos miembros, sometidos a crueles torturas, pudieron gritar a los cuatro vientos en esta gran cárcel que las atenciones a los damnificados esclavos de los plataneros y ganaderos del sur de lago serán respondidas con desabastecimiento democrático de leche y carne; otros se limitaron a proponer a un asesino para la directiva del parlamento o a invocar la desobediencia de los militares.
Sin ir más lejos, el fuhrer participó anoche en un conversatorio con diversas organizaciones populares a las que oprimió atrozmente aprobándoles la posesión temporal de tierras y recursos para la construcción de viviendas. Otra vileza del régimen totalitario es la que se apresta a reubicar a los refugiados que ocupaban temporalmente las instalaciones educativas, con la excusa del reinicio de clases.
Y eso es aquí, delante de nuestros ojos. Allá afuera necesitan el otro guión, el de consumo internacional que denuncia ante el mundo el medio millón de periodistas y disidentes perseguidos y asesinados cada día por los esbirros del ególatra, o el tráfico de coca y plutonio y las amistades con el eje del mal. Hezbollah y Alqaeda se turnan con las FARC y los etarras en las escalinatas del palacio de gobierno, mascando coca mientras afinan sus planes de ataque a las democracias del orbe.

La brutal supresión de libertades civiles hace difícil cuantificar las desapariciones forzosas, con algunas excepciones que el régimen no ha podido ocultar, entre ellas el analfabetismo y las tres cuartas partes de la pobreza extrema. La censura total y la persecución a la libertad de expresión ocupan los titulares y las portadas de los numerosos periódicos de oposición nacionales; están, pues, todos los días a la vista de todos. Si faltara más, las radios y las televisoras repiten ese mismo mensaje cada día, alarmando a las honorables organizaciones internacionales con su estridente alarido.

La población padece los embates del descenso de los niveles de desnutrición y de la mortalidad infantil. La nación agoniza con el acceso universal a la educación y a la atención médica primaria; gime la democracia en cada uno de los numerosos procesos electorales en los que se convoca a la ciudadanía aterrorizada a ejercer su derecho. Se ha rumorado la abominable práctica de aumentar el número de centros de votación y agilizar los trámites para la obtención de los documentos de identidad, una manera horripilante de obligar a los ciudadanos, especialmente los menos favorecidos, a materializar sus derechos civiles y políticos a través del voto.

Peor aún, el gobierno no ceja en sus pretensiones de ayudar a paliar los efectos de los recientes desastres naturales. Insiste en abrir refugios para desalojar a los ciudadanos que viven en zonas de riesgo, obligándolos a aceptar viviendas equipadas con todos los enseres necesarios y cerca de las escuelas para no interrumpir la indoctrinación de los niños en las insidiosas áreas del saber. El empeño del régimen en lo referente a los problemas de la vivienda precaria y el déficit acumulado de viviendas lo ha llevado a solicitar poderes especiales que pretenden sobrevolar los obstáculos que la oposición política necesita imponerle para evitar que se gaste tanto dinero en atender a los estratos sociales menos favorecidos y para minar la popularidad presidencial que ello acarrea.

Eso somos bajo el yugo de la prensa. Las “verdades” se amoldan para uso de algunos y consumo de otros en un circo surrealista que crea universos paralelos: allá el bienestar del capitalismo y su libertad – sólo de mercado – y acá la lucha de quienes escogemos cuál libertad nos conviene a todos. Obvio que quieran levantarnos muros, reales y virtuales: estas realidades tropicales son demasiado subversivas para esos gustos templados.

La crudeza del relato que abre este artículo es mucho menos cruel que la que nos impone la prensa. Los comunicadores deben reflexionar sobre el papel que asumen frente al público al hacerse eco de la línea editorial antes que caja de resonancia de los clamores populares, so pena de escuchar las palabras del personaje; con los sentimientos no se juega, no nos van a vacilar.


Franco Munini. muninifranco@gmail.com

martes, 27 de julio de 2010

Fe y razón de ser.

"No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte."

Asimismo, en la vida diaria no son solo los premios o los castigos los rieles o barandas que delimitan el curso por donde conducimos nuestras acciones. Hay metas a largo plazo sustentadas en los principios del bien común, la solidaridad social y el amor al prójimo que orientan nuestra vida y le dan significado trascendente a las obras grandes y pequeñas que emprendemos, a las causas a las que nos entregamos, al modo de vida que asumimos. La humanidad ha buscado desde siempre esa motivación suprema, la respuesta espiritual al por qué existencial, la pregunta que intrigó al primate original una vez que un pícaro trozo de ADN lo alejó del paraíso terrenal de los instintos animales y lo parió en la selva de las dudas que preceden cada una de sus acciones, tan metafóricamente descrito como el pecado original al morder el fruto del árbol del conocimiento.

Por mucho tiempo las religiones, surgidas por la necesidad de normar la convivencia entre nuestros ancestros, se encargaron de satisfacer esas inquietudes, con las limitaciones inherentes a las respectivas concepciones geográficas, históricas y conductuales del momento en que se consolidan en sus ámbitos colectivos. Los liderazgos religiosos fueron aglutinados a las estructuras jerárquicas del poder y calcificaron en el tiempo posturas anacrónicas que les permitieron mantener el status quo; a pesar que en muchos casos los simbolismos e iconografías eran contrarios a los postulados surgidos de la evolución del pensamiento que les dio vida, persisten aún hoy como parte de las respectivas liturgias con un carácter mágico y supersticioso, como amuletos que más que espirituales son espirituosos. Eran, y son, símbolos del poder, disfraces píos de la dominación en nombre del bien, cadenas para beatos sumisos.

"Cura que en la vecindad
vive con desenvoltura:
¿Para qué llamarle cura
si es la misma enfermedad?"

Ni hablar de los malos ejemplos, pasados y presentes, flébiles o estruendosos, de los que, enfundados en sotanas cargaron de vergüenza a aquellos buenos hombres y mujeres que dedicaron su vida al bien. Desde las cruzadas a los Borgia, desde la inquisición a los acusados de pedofilia. Y no salen incólumes otras religiones, siempre listas a usar la palabra de, por darle un nombre, Dios, para justificar actos inhumanos de barbarie arreando a los fieles, cosa que dolorosamente ha sido copiada sin evolución aparente por la política que sigue pareciendo la ciencia de la ganadería humana: ¿en qué se diferencian los cruzados, los soldados israelíes, los moros que ocuparon España o los nazis de Hitler?

"Si no amas a tu hermano, al que puedes ver, ¿cómo puedes amar a Dios, al que no puedes ver?"

Promesas de una vida después de la muerte, donde los sacrificios hechos en vida serán recompensados en el paraíso o nirvana, han sido manida excusa para someter y subyugar pueblos enteros, historia de diezmos y pirámides, de acomodados purpurados cavilando sobre el peso de los ángeles mientras poblados enteros morían de mengua, de la miseria, de la esclavitud y la autoflagelación para redimir el pecado de nacer pobres, negros o judíos o simplemente en el lugar y momento equivocado.

Pero el amor al prójimo es inacabable e invencible. Por encima del odio y el egoísmo hay religiosos y laicos que día a día, contra dificultades inenarrables aportan su grano de arena para construir un mundo mejor. Revolucionarios con o sin sotanas que siguen admirando a Ernesto Cardenal aún después que le reprendiera el Sagrado Tubérculo (cuyo sucesor hoy sigue impidiendo a los sacerdotes inmiscuirse en política en una actitud que los venezolanos interpretamos erróneamente como reprimenda a los jerarcas de derecha cuando es en realidad un veto a los sacerdotes comprometidos con las luchas sociales).

Al lado de aquellos que van a la iglesia, sinagoga, mezquita o templo de su particular ¿devoción? a buscar exculparse cómodamente de sus pecados en un fútil intento de limpiar su conciencia sucia por medio de liturgias supersticiosas, de la adoración extática de íconos sacralizados encerrados en adornados recintos aromáticos que más que concentrar la fe la secuestran del mundo natural, hay también aquellos que, con buenas intenciones van a buscar la fuerza espiritual del ejemplo de los mártires para proseguir su labor de bien, a pesar de lo ambiguo que puede resultar la simbología de la cruz para nuestro pueblo latinoamericano o amerindio.

El Dios vivo es la acción, es la ayuda al necesitado, es la ilustración de los que están en las tinieblas presos entre los barrotes de la ignorancia; la sabiduría es invisible para quien no la tiene. No hay excusa para la confrontación: el futuro de Venezuela esta plasmado en un proyecto de país descrito en la constitución de 1999, en el cual se reitera el carácter pacífico de los procesos necesarios para alcanzarlo.

Como todo proceso evolutivo, se requiere de esfuerzos valerosos para superar esta etapa del estado reformista y cupular modelado con la anterior constitución y a cuyos efectos ya perniciosos nos seguimos aferrando por temor atávico a la innovación o al progreso, así como un vicioso se aferra a la cadena que lo esclaviza. Pero no podemos detener la historia; tenemos que vivirla, ser parte de las transformaciones que implica. Y para ello es necesario estudiarla, analizarla, entenderla y comprenderla.

"Sólo hay tres tiempos: presente del pasado, presente del presente y presente del futuro. Ellos están en mi mente y no los veo en otra parte. El presente del pasado: la memoria. El presente del presente: la percepción. El presente del futuro: la espera."

Acopiando la sabiduría del pasado mediante el estudio mejoramos nuestra percepción del presente y podemos actuar acertadamente para que el futuro sea mejor. Es la labor de todos, es la razón de ser.

Franco Munini.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Comentario a "ÁvilaTV tiene mucho que decir".

(Al tanto de que mañana muchos de nosotros dejaremos de estar pendientes de la prensa, les dejo con un día de antelación el número dieciséis en Ciudad CCS, cuya primera parte será públicada precisamente mañana, día de Navidad, y la segunda parte el próximo jueves, último día del año.

Aprovechen estos días para inculcarle a sus hijos e hijas que no está nada bien ver tanta televisión.

A menos que sea Ávila TV.

Bueh... a menos que terminen de destruirla.

Salud).

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En agosto pasado, y en respuesta a la feroz campaña de criminalización que se fraguó en contra de Ávila TV, el documentalista Ángel Palacios no dudó en calificar el trabajo que se hace desde la planta televisiva como "la mejor experiencia comunicacional que se ha construido en el país en toda la historia de nuestra televisión". A su juicio, Ávila TV es "una televisora que inventa, que incluye, que le llega a los más jóvenes y que es voz de los más excluidos. Una televisora que no tiene miedo y que canta las verdades donde más duelen".

¿Palabras escritas al calor del combate deliberativo? ¿Un simple desliz valorativo? ¿El lenguaje propio de los apasionados manifiestos a favor de causas nobles, perdidas o bajo amenaza? A fin de cuentas, ¿quién es ese Ángel Palacios y a cuenta de qué viene a opinar sobre tal o cual asunto?

Por eso, supongamos que el documentalista incurrió en un exceso. Que no es cierto que Ávila TV sea "la mejor experiencia comunicacional… en toda la historia…". Supongamos que se trata, simplemente, de una extraordinaria experiencia comunicacional, de una televisora que inventa y se equivoca, que incluye, que sabe cómo hablarle a los jóvenes excluidos porque ellos mismos tienen voz dentro del canal. Supongamos que es una televisora que ha demostrado, una y otra vez, que no tiene miedo.

Suponga usted, estimado lector, que un buen día recae sobre sus hombros la responsabilidad de asumir las riendas de tamaña ferocidad. Para decirlo con palabras de Ángel Palacios: supongamos que un día cualquiera a usted le ponen en sus manos ese "irreverente y franco cañón que es Ávila TV".

Le ruego su atención, estimado lector, porque aquí vienen las preguntas claves: ¿qué haría? ¿Intentaría entender qué es lo que tiene de extraordinaria dicha experiencia o asumiría la actitud del experimentado que llega dictando cátedra? ¿Se sumaría a la invención colectiva o se limitaría a señalar los errores? ¿Cómo se relacionaría con esos jóvenes que siempre fueron marginados por su lenguaje, su ética y su estética, por la clase social a la que pertenecen? En suma, ¿qué haría con esos jóvenes que no siempre hablan su mismo lenguaje, que – aunque le cueste asimilarlo – se han forjado su propia ética, cuya estética no se parece a la suya y que, eventualmente, no provienen de la misma clase social que la suya? ¿Intentaría comprender esos lenguajes o los censuraría? ¿Escucharía o se creería con la misión de enseñarles a hablar? Enfrentado a éticas diversas, distintas de la suya, ¿se creería usted con el deber de enseñarles qué es la moral revolucionaria? Más aún: ¿sería capaz de proclamar que con usted llega la revolución en un lugar donde la revolución está en marcha mucho antes de su llegada?

Ahora supongamos que usted decidió llegar dictando cátedra. Que se limita a señalar errores, que censura lenguajes que no comprende y pretende enseñarles el habla a los ignaros. Supongamos que usted llega impartiendo lecciones sobre moral revolucionaria. Supongamos que usted se cree la revolución. Supongamos que los que ya estaban no están de acuerdo y que usted traduce el desacuerdo según la vieja usanza de los entendidos, preclaros e iluminados: pequeñoburgueses, individualistas, contrabandistas, alienados, desviados, malandros.

Suponiendo, estimado lector, que todo lo anterior fuera cierto, usted sería, antes que nada, el responsable de una pésima, mediocre, gestión. Una gestión que acabaría con una extraordinaria experiencia comunicacional. Usted convertiría una televisora "que le llega a los más jóvenes" en una televisora avejentada, sin alma, sin futuro. Usted convertiría todo un potente cañón en pólvora mojada. No sería la primera vez que se destruye un proyecto revolucionario en nombre de la revolución. A menos que la gestión de algunos consista en destruir esa clase de proyectos.

Supongamos, por último, que existen pésimas experiencias comunicacionales, que ni les llegan a los más jóvenes ni a nadie. ¿No valdría la pena mostrar un mínimo de disposición para iniciar un debate informado, franco, riguroso, profundo, que sea capaz de superar la modorra de los que, en lugar de intercambiar ideas, profieren consignas vacías y acusaciones sin fundamento?

Supongo que valdría la pena invitar a ese debate a los trabajadores de Ávila TV, esos que, según un tal Ángel Palacios, no sólo han demostrado que no tienen miedo, sino que además cantan "las verdades donde más duelen".
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Mi comentario:

Hermanos, si ustedes pensaban que en plena era de guerra comunicacional los poderes instituidos de la derecha, del estado y del “sistema”, es decir, muchos escuálidos, una gran parte del chavismo y toda la maquinaria mediática le iban a regalar a la soberanísima chusma su arma más arrecha, ese equivalente a cañón láser de protones para disparar ideas para que pudieran usarlo contra ellos, verga, ustedes lo que estaban era apendejeaos.

Yo no puedo ver ÁvilaTV. No en mi apartamento, que sólo recibe cable dado que no tiene vista a las antenas, así que no conozco de ella más que lo que VTV retransmitió, que es muy poco... pero lo poco que vi me gustó. Había una mezcla de frescura, un aire de experimento comunicacional que quería ver crecer y que probablemente dió la excusa para su exterminio heródico.

Cuando dices que acabar con ÁvilaTV es un intento de acabar con el estado me dejas en duda. Porque yo también quisiera acabar con el "estado". Y no creo estar solo en mi anhelo: esa mierda se ha tragado a miles de potenciales revolucionarios y los ha seguido convirtiendo en, de todas las perversiones, la peor: funcionarios del estado venezolano, es decir, prolongaciones del adecopeyanismo ineficaz, oportunista y clientelar que esta revolución se suponía iba a erradicar. Bichos que renuncian a su obligación de pensar o criticar y compiten en gritar a voz en cuello ese güevito de "¡Ordene, mi comandante!", en vez de aportar su opinión. Carajos que viven de cuerpo o mente en Caracas la Capital y piensan como caraqueños, olvidando la variedad de la realidad provinciana.

¿Qué mejor que una televisora irreverente para recontrajoder esa mierda que sigue construyendo capitalismo urbano con tres erres incomprendidas y vestido de rojo?

No, claro que no nos la van a poner cuquita. "Darle" el poder al pueblo es una consigna que puede tener más acepciones que la que suponemos obvia, y más aún viniendo de un militar.

Pero vamos a suponer, y no tengo base para dudarlo, que el comandante aspira a una toma colectiva del poder popular y que, queriendo utilizar al estado para facilitar esa transferencia, comete el error de llenarlo de militares y militantes esperando casar eficiencia e ideología. Una estructura diseñada por la burguesía para perpetuarse a sí misma en el control en nombre del pueblo y manipulada durante la cuarta para asegurar espacios de dominación viene a ser penetrada por los más ortodoxos cultivadores de la obediencia a las cúpulas. Algo así difícilmente se presta a ser vehículo de la anarquía necesaria para romper esquemas mentales obsoletos como el de la piramide de bases numerosas recibiendo órdenes de la cúpula. Algo así tropieza con la hostilidad subalterna de los burócratas a los dirigentes paracaidistas, que se traduce en mal servicio de esos organismos.

Trátese de colapso interno o mala gerencia, la enormidad de lo que se puede perder no deja alternativa. Cayó YVKE. ÄvilaTV en peos. VTV como emisora del partido que elige delegados que van a especializarse en transcribir las líneas de Chávez en vez de transmitirle las ideas y demandas de las bases que los votaron.

¿Mi propuesta? La toma de esos espacios de comunicación. La organización popular necesaria para salvaguardar el derecho a expresarse, a demandar, a denunciar por encima de los subterfugios jurídicos y técnicos de Conatel y el MINCI y de la solidaridad automática en torno al proceso.

A espaldas de Chávez, quien habla de arrasar en las parlamentarias, se está formando un consenso mediático sobre la inevitabilidad de perder espacios en la asamblea. El argumento base es la mala gestión y la corrupción. Si dejamos que esas denuncias sean pescadas por la oposición mediática para malponernos antes que por el gobierno para enmendarlas estaremos dándole municiones electorales de peso al enemigo, que sabe cómo utilizarlas.

¿Será que ÁvilaTV y YVKE son recuperables? Es algo que le duele a mucha más gente que a los ex y a los nuevos trabajadores. El talento sin probidad es un azote; la probidad sin talento es otro más. Cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me cuido yo.

Franco Munini.

domingo, 30 de agosto de 2009

Oreama's role in USrael psychowars.

The electoral event that USAmerican voters believed to be an expression of their collective desires, needs and hopes brought the first afroamerican president to the White House.
The electoral campaign had to deal with an issue: USAmericans wanted change. This time the machine had to stage up something more than two white guys debating about how they'd do things that everybody knows they can't do without the approval of Big Biz.
So they delivered Oreama and made well sure the guy got all the way up to Prez.
Oh, sure, there was an election. USAmericans actually voted for the guy. And they voted for the other guy, too. It's always like that: almost 50/50, so this time the other guy was chosen to be safely beaten: a senile warmongering multimillionaire teamed by an unexperienced delusional fundamentalist (who could've been the first female Prez if the old man passed away) was no match for a broad, friendly smile in a dark skinned face talking about change and "Yes, we can!".
Change! What could be more interpreted as change than the first USAmerican black president!
Afroamericans might have thought: "This guy's one of us". He is not. His ancestors didn't come to America as slaves. He didn't have to fight his way up the ladder from South Central L.A. Those guys at AIPAC knew they got the right nigga: one that isn't a nigga at all.
And there we have Oreama. He's going to get the cameras over him, but, hey, you can't blame Irak's mess on him, so he's allowed to stay home addressing domestic stuff while the ex (ex?) First Lady travels around to visit USAmerica's friends to let them know who's (still) in charge. She runs the country; he smiles, talks, worries, shakes hands and the change is just and only the dark skin because BigBiz still takes care of business as usual.
Is Oreama waiting to be in a better position before starting to deliver "change"? He's already had plenty of good chances to do so, and he went the wrong way in each and all of them. What would've been better than the rescue package issue to prove which side he was in? Or a larger withdrawal of troops from Iraq? And now with the health issue, which shows BigPharma's power any way you look at it?
South of the RioGrande there were hopes, too. Updating and upgrading relations with Cuba to humane levels. Talking to presidents that had been ostracized by BigBiz. Addressing the issues that affect the latinos here and up there. Being friends among neighbours.
Nope. Oreama isn't up to that. He's just playing his role. Today more than ever we see the influence of Walter Lippmann and John Dewey on USAmerica's politics. BigBiz and the WarMachine had their script well prepared for latin-american presidents that went populist: ridiculize them while complotting with local wealthy friends. They're at it now, staging a show in Honduras as a bait and installing an additional seven military bases in Colombia.
But Oreama's role is the backstab at something that is growing dim in USAmerica: hope of change. Afroamericans, progressists, pacifists, true democrats, honest workers who went to vote expecting change will see Oreama doing nothing and they can't do a thing to make him change... and then, having lost the last remnants of hope, they'll go back to watch TV and forget the whole thing.
USAmerica's foreign relations still have the same guidelines; what changes is the script. Less use of muscle, more internal operations to invade media space and adequate funding of pro-USAmerican groups. Same objectives, different methods.
The new approach of the Pentagon is a clear indicator of what's coming. Michèle Flournoy, Pentagon's no. .2 in power, says that it should be acknoledged that future wars will come in different flavors. It's interesting to note that she's very well prepared in counter-insurgency, and this might appear semantic, but it does not specify that it is foreign counter-insurgency.
Who knows? Maybe some more USAmericans wake up and start to see things and ask questions, so better be ready. Meanwhile, the show goes on and on, following the script and helped with alkaloids from Colombia or Afghanistan.
It's the war of the future. It already started and we all play a role in it, because these wars are meant to occupy territory in our minds. Make us do what it'd take too much effort to a regular army: become mental slaves. And that includes you USAmericans: you're the enemy your government fears the most.
"Yes, we can", said the slogan. Indeed they can.
Franco Munini.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Voces de lucha o lucha de voces.

El enfrentamiento de posiciones ideológicas y políticas sigue ocupando los titulares de la prensa venezolana en todas sus formas.

Parece no entenderse que el proceso comunicacional no tiene porqué someterse a otro compromiso que no sea el de facilitar el acceso a la realidad, presentando todas sus facetas y versiones, enriqueciendo la información con los recursos necesarios para que el colectivo pueda usar ese conocimiento para guiar sus decisiones y formarse opiniones sobre la realidad sin verse entorpecido por la engorrosa labor de "desmalezar" el producto que recibe de cualquier clase de parcializaciones deshonestas o interpretaciones dirigidas a favorecer intereses sectarios, comerciales o políticos.

La base jurídica y legal que nos interesa está esbozada en los artículos 57 al 61 de la CRBV entre otros, y parcialmente reglamentada por el Código de Ética del Periodismo y la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión; aún así, debe evitarse que esas disposiciones del contrato social de convivencia se utilicen para entorpecer el acceso a la información o la libertad de expresión. Dicho de otra manera, CONATEL, la burocracia o el "honor" no pueden estar por encima del derecho colectivo e individual a informarse y opinar, y mucho menos convertirse en encubridores de maniobras antiéticas.

En ese sentido, el gremio de comunicador@s, licenciad@s o no, colegiad@s o no, tiene la responsabilidad de sacar al periodismo venezolano del pantano de la confrontación contínua impuesta por la SIP y secundada por el gobierno al hacerse eco de ella; si no puede o no quiere hacerlo el gremio, serán l@s ciudadan@s l@s encargad@s de que los medios - TODOS LOS MEDIOS - permitan y estimulen la expresión de todos los ángulos y visiones sobre la realidad nacional e internacional, aún (y particularmente) aquellas que no están específicamente alineadas con alguno de los frentes en pugna.

Venezuela no puede limitarse, como ahora, a abrevar solamente en los dos paquetes informativos sesgados de VTV y Globovisión o a abstraerse con novelas, películas y cartones animados. Aún el entretenimiento debe ser educativo: esta es una necesidad coyuntural que debe dar respuestas a la realidad de un país cuya población fue alienada y deliberadamente desprovista de un sistema educativo adecuado a sus necesidades y que ahora carga sobre sus hombros el lastre social de un segmento etario que aún no ha aprendido a hacer lo que necesita hacer ni a investigar lo que necesita conocer a pesar de las misiones educacionales coyunturales (Robinson, Ribas, Sucre), cuyas buenas intenciones lidian con las imperfecciones fruto de la improvisación y el inmediatismo.

Un gremio periodístico que se divide entre un CNP de oposición y otras protoestructuras desagregadas a favor del gobierno no parece ser todavía capaz de formular propuestas comunicacionales que integren a ambas (y otras) posiciones en cada programa, noticia e información; como usuari@s no podemos esperar a que ello suceda si no hacemos presión. El problema es que ya nos hemos acostumbrado a la confrontación, sin darnos cuenta de que gracias a ella es que tenemos el actual clima de hostilidad permanente. Un caldo de cultivo para una guerra civil que nadie en su sano juicio desea.

Solo a través de una expresión colectiva ponderada podremos contrarrestar los efectos de la lucha por el control de la conciencia ciudadana entre los poderes del estado, los de las corporaciones y los de otros estados. Abstraernos al nirvana de la inconsciencia o dejarnos arrinconar hacia solo dos polos posibles, como hemos permitido que suceda hasta ahora, debilita el poder real que tenemos como ciudadan@s de un solo país y de un solo planeta.

En artículos anteriores sobre este tema planteaba la necesidad de tomar los espacios comunicacionales, consciente de que los poderes en pugna sólo plantean la expresión y defensa de sus respectivas posiciones y se apropian de parcelas crecientes del territorio comunicacional sin ningún reparo ético ni respeto a la posibilidad de oir las posiciones y propuestas alternativas que nacen desde el seno de la sociedad y cuya difusión es una responsabilidad inherente al papel de l@s comunicador@s, sean o no profesionales o licenciad@s.

La toma de espacios comunicacionales a la que me refiero aquí no se trata de una ocupación física de instalaciones o de la lucha por la eliminación de las opiniones diferentes a las propias de cada bando. Todo lo contrario: se trata de fortalecer la demanda de más y mejor información. Se trata de la búsqueda del trasfondo real en el que suceden los acontecimientos, de la investigación sobre las razones políticas, sociales y económicas que los originan, de la sed de contextualizar apropiadamente las piezas del mosaico informativo a nuestro alcance y de hacer que ese conocimiento esté efectivamente a nuestra disposición. Se trata, en fin, de una maduración de nuestro rol como usuari@s y a la vez protagonistas de la historia de la que somos parte.

Se trata también de la forma de lograr que esa información sea accesible a tod@s. El primer poder es el conocimiento... pero de nada sirve si no está a la mano de tod@s. Las galaxias de información disponibles en internet son invisibles a la enorme mayoría de sus protagonistas. Un espectro radioeléctrico repleto de noticias baña a países enteros ignaros de su contenido. La prensa escrita no es más que papel sucio para amplios porcentajes de los continentes. Aún si la comunicación lograra llegar a tod@s l@s usuari@s, seguiría siendo un ininteligible barullo, un oceano de voces si no se la procesa de manera de ser usable, digerible y útil.

Es allí donde empieza el papel de l@s comunicador@s. Allí es donde cobra valor el concepto de la honestidad intelectual, el de la ética, el del compromiso con la verdad por encima de los intereses sectarios, económicos o estatales que pueden permitirse financiar el proceso comunicacional.

¿Estamos preparad@s, como comunicador@s o como usuari@s, para vivir y luchar por esta utopía?

Franco Munini. muninifranco@gmail.com

jueves, 16 de abril de 2009

Comunicación, periodismo y verdad.

En Venezuela resulta frecuente la fácil práctica de etiquetar, clasificar y (pegaito, porque pa' eso es) aceptar o rechazar de cuajo las opiniones según sean o no culpables de desentonar en el coro de loas a los íconos gregarios. Gracias a esa predisposición, el producto "noticia" viene ahora aderezado para dos y solo dos gustos. La veracidad de la noticia depende ahora de la interacción política entre emisor y receptor y de la manera de presentarla e interpretarla asumiendo de entrada que está parcializada.

Las noticias se presentan de acuerdo a la filiación poítica del patrono del comunicador social con o sin carnet, y en ese proceso la noticia en sí, la "verdad" que se recogió pura y sin condimentos de la calle de la historia diaria se convierte en un producto sospechoso ante el cual el usuario se ve obligado a presuponer segundos fines y sustratos ocultos. El colectivo que consume información, y que también tiene ahora una predisposición a etiquetar la noticia según su "bando", ha llegado a tener que dudar del producto, cualquier producto, que se le presenta gracias a la falta de compromiso profesional o al exceso de compromiso "ideológico" del licenciado con carnet y/o del comunicador alternativo.

Que se pretenda reducir a dos las corrientes de pensamiento convierte la riqueza intelectual de nuestra fauna humana a dos macrogrupos homogeneizados, los de acá y los de allá.
Resulta que, a pesar de los esfuerzos de los liderazgos de ambos grupos, no somos tan primitivos; entre los extremos en pugna hay una rica gama de matices, pero es como más cómodo buscarnos el ángulo que permita etiquetarnos solo como partes o irradiaciones de alguno de los dos "polos atractores". Esa caracterización previa banaliza la opinión individual y la alimenta al molino que la convierte en propaganda "polarizada".

El izquierdista ultroso, boina roja y flanela ídem, más aún si con currículum, que se atreva a cuestionar ese antimonumento al socialismo del siglo XXI que es el nuevo centro comercial Millennium (Metro Los Dos Caminos, en el este de Caracas) y los soportes filosóficos que apuntalaron su construcción corre el riesgo de ser tildado con uno o varios de los estigmas verbales que lo mudarán cerca o al otro lado de la barrera de la contienda virtual. Simétricamente, cualquier duda sobre la sentencia a los tombos o sobre la honorabilidad y legitimidad de los bienes del virtuoso Rosales atraerá la mirada suspicaz de compañeros globovidentes prestos a cuchichear paranoicamente sobre la lealtad de quien la asome.

El error no está en la polarización de las opiniones, que son expresiones libérrimas (condicionadas o no) de quienes las emiten. El error es la barrera en sí, y el tratar de presentar noticias y opiniones en relación a esa barrera… o peor: convertirlas en material de la misma.

La barrera es una cuña clavada en el costado de la sociedad venezolana. Su propósito es dividirnos y azuzarnos para facilitar las condiciones que permitan una intervención extranjera tipo Irak, Panamá o los Balcanes. Es un cebo que le resulta muy cómodo a los líderes de los extremos, pues capitaliza la polarización en términos electorales y facilita la satanización del contrario, pero distrae la atención colectiva de, digamos, el uso inapropiado del erario público o de los lazos sospechosos de algunas ONG's con poderes extranjeros. ¿Agarran a alguien con las manos en un guiso? Se convierte automáticamente en un perseguido político. ¿Alguna irregularidad en procesos licitatorios? Se justifica por la urgencia revolucionaria.

La comunicación es una de las patas del estado. El CNP era y es el soporte comunicacional del estado de la cuarta, y sigue vivo porque ese mismo estado sigue vivo. El CNP sigue siendo a la SIP lo que Miraflores era y Fedecámaras es a Washington. Estamos construyendo una revolución utilizando como cimientos ese mismo estado absolutamente contrarevolucionario para ello. Con esas bases, y la tambaleante pata o columna comunicacional representada en el CNP incluso por aquellos "progresistas" que siguen leales a la "irrenunciable", "indiscutible" afiliación al mismo, será algo difícil garantizar la solidez de un edificio del cual nadie (y quizás esa es la idea) conoce los planos.

No somos tan ingenuos como para ignorar que la división existía antes de que esto que llamamos "proceso" empezara; lo que ha hecho la maquinaria mediática es usarla como herramienta para debilitar a la sociedad como un todo, en vez de combatirla en aras de la necesaria unidad nacional para enfrentar los retos del futuro.

Si conocemos el poder de la comunicación, es decir, si asumimos que la comunicación ES el poder, ¿porqué no lanzarnos de una vez a tomar el control de esa cosa? Porque mientras sigamos de este lado de la pantalla o del periódico, vamos a seguir recibiendo el material que producen otros, con sus fines particulares. Mientras no seamos dueños del sistema de comunicaciones, seguiremos viendo y oyendo lo que quieran quienes ostentan ese poder.

La cuestión va más o menos así: tenemos a mano a un gobierno dispuesto a proveernos un acceso a las comunicaciones, tanto para recibir como para generar información. Lo que nos toca es apropiarnos de ese aparato para que esté al servicio de las bases, y no de las cúpulas.

Ahora, las bases tienen diferentes tendencias. Y lo justo es que todas puedan expresarse. Si se desplaza el debate al lugar que le corresponde, es decir, a la base poblacional, habrá una proporción de comunicadores que no simpatizan con Chávez pero que, si se amoldan a esta dinámica, están descartando las posiciones más extremas de la oposición. Habrá espacio para esa especie roja que pide más claridad y menos culto a la personalidad del líder. Se formará un nuevo equilibrio usando el nuevo partido-medio como vehículo tanto para informar como para pulsar la opinión del público sobre asuntos que lo conciernen y sobre los cuales puede influir y participar. Una comunicación que haga del ciudadano urbano o rural el protagonista, que le dé poder de escuchar y hacerse escuchar entre personas en el mismo ejercicio pleno de las consignas de empoderamiento de las bases sin la intermediación de un carnet de periodista.

Ese tipo de estructura interactiva debe susbstituir en la lista de apetitos comunicacionales tanto a la ponzoña adictiva que se inyecta diariamente el globovidente devenido por ello en oposicionista a ultranza como al metamensaje oficial "Estamos haciendo todo por el pueblo" tras el cual uno quisiera ver más que la respuesta automática "¡Ordene, mi comandante!" que parece querer imponerse en y desde la prensa, la radio y televisión pública hasta la red alternativa.

Prefiero una estructura inclusiva como ésta, que hace de la comunicación un vehículo de maduración del debate y que involucra a todos en la distribución y defensa de la verdad como método para convencer al opuesto ideológico, a una batalla en la que solo se use como parte del debate la posibilidad tipo "comodín" de callar a uno de los debatientes. Hacer un referéndum para revocar la concesión a Globovisión no es suficiente, ni erradica el mal del periodismo de palangre. El asunto es mucho más profundo, e implica compromisos serios con la verdad y los derechos de los usuarios de la comunicación. Pretender que eso se resuelva atacando al síntoma, o en este caso al mensajero, en vez de mejorar la calidad del mensaje es aplazar una discusión imprescindible para el desarrollo de la democracia participativa.

Franco Munini.