domingo, 15 de julio de 2012

Comentario a "Ha muerto Ávila TV".

Voy a reproducir aquí otro texto del 2011 que fue un comentario mío al artículo de Reinaldo Iturriza, "saber y poder: Ha muerto Ávila TV":

http://saberypoder.blogspot.com/2011/09/ha-muerto-avila-tv.html

Obviamente hay que ubicarse en ese contexto: leer el enlace y los comentarios.
He escrito más comentando en otros blogs que artículos en el mío, y esos comentarios son una expresión más de mis ideas, así que sigo trayéndolos aún si son extemporáneos (¿lo son realmente?) para recordarlos.
Franco Munini.


Comentario a "Ha muerto Ávila TV".

Este obituario duele como su preludio del 23 de diciembre de 2009,

http://saberypoder.blogspot.com/2009/12/avila-tv-tiene-mucho-que-decir.html

Repito que no pude conocer ÁvilaTV. La percibo como el tentáculo curioso e inquieto de un colectivo en plena, sana y justa exploración de la jungla comunicacional en la que reclamaba ubicar su espacio y su verbo. Uno o varios machetazos despiadados bastaron (parece) para castrar expresiones y percepciones autóctonas de ese sector de la capital hasta moldearlas al formato o la métrica del SNMP. O quizás peor: de algún neoburócrata aferrado al puesto y al dictado de alguno de los gurúes que deciden la campaña de relaciones públicas del gobierno - partido - estado, siempre, claro está, en la defensa rodilla en tierra de la revolución o alguna erre de esas que aún vagan errabundas por ahí.

Parte del colectivo avilateveño se ha expresado aquí. Las radiografías, las biopsias y los diagnósticos subjetivos en conjunto hablan de fricciones internas, de un malestar que parece aletear en pasillos infectos de morbo, chisme y envidias.Talentos. Estigmas.

Coño, ¡parece un ministerio! ¿Cómo pudo pasarnos ésto otra vez? ¿No bastaba la experiencia VTV - YVKE para alertar sobre la ortodoxia militante y su obsesiva profilaxia a lo alternativo? ¿No veíamos clarito que estos nuevos submesías sólo conocen la praxis adeca en política, y ante las dudas optarían por la seguridad del ostracismo?

Esta descarga va más allá de ÁvilaTV para abarcar todo el SNMP. Todos comprendemos la necesidad de la batalla mediática que justifica antiprogramas como La Hojilla, pero no podemos permitir que la vanguardia en la denuncia de nuestros errores y de nuestros corruptos la tenga la oposición. Si no se estimula la veta de la autocrítica constructiva en nuestros medios se está abonando el campo de la incredulidad o el escepticismo en nuestras propias filas. Es un error que no podemos permitirle ni siquiera al mismísimo magno. Es una responsabilidad que no podemos adosarle a Izarra, Vanessa o Blanca.

De igual manera, no podemos pretender que la diversidad cultural del municipio Libertador hable espontáneamente de su cotidianidad utilizando sólo el almidonado idioma militante y electoral del SNMP. Aún más: la inclusión no es tal si el sujeto a ser incluido no se expresa a sus anchas mientras se va generando el espacio y las condiciones apropiadas en el cuerpo incluyente. Es una relación necesariamente interactiva y recíproca.
¿Hay voluntad para la toma del poder popular? Entonces vamos a tomar los medios; según la Constitución son nuestros por derecho, pero de hecho no lo son.

Hace pocos meses se tocó nuevamente el tema del hiperliderazgo. Hugo llamó a VTV disculpándose con Juan Carlos Monedero por no haber seguido los consejos que se le hacían desde el Centro Internacional Miranda dos años antes. El revuelo duró poco: las circunstancias posteriores nos llevaron a la actual idolatría y expresiones de buenos augurios, dejando intacta la percepción del Chávez imprescindible sobre cuyos hombros descansa el futuro del país y sin cuya presencia la revolución se acaba. Y mira tú que el único chavismo que considero indispensable es aquel que logrará sobrevivir al líder que lo generó: no es el ser humano, sino sus ideas las que quiero ver perdurar en los tiempos. ¿Será que nuestros medios entienden lo que está en juego y asumen su rol?

Franco Munini.

sábado, 19 de mayo de 2012

¿Repolarizar?

 A principios de octubre 2010 se produjo un evento particular en el mundo de los blogueros locales: en un acto público Hugo Rafael hizo numerosas referencias a un artículo publicado por Reinaldo Iturriza en su blog "saber y poder" y lo invitó a seguir en la línea del análisis.
Me alegró ese reconocimiento público e inesperado al esfuerzo que hay tras las contribuciones, debates y propuestas que se hacen a través de los artículos y comentarios que escribimos en los blogs.
La respuesta de Reinaldo fue el artículo "Repolarizar", en su blog:
http://saberypoder.blogspot.com/2010/10/repolarizar.html
al cual hice el comentario que transcribo a continuación.  
 


¿Repolarizar? Bien, veamos: Hugo lee tu artículo el sábado, lo menciona el domingo, te entrevistan el lunes en VTV y a esta hora del jueves los comentarios eluden el abordaje del tema. Yo esperaba ver más público luego de esa propaganda. La lógica supone que este debate podría y debería ser seguido por el presidente, así que yo no me pelo ese boche.
 

He tratado de entrarle al asunto desde varios ángulos. La palabrita empieza con el prefijo "re" que suena a hacer algo que ya fue hecho; rehacerlo no porque necesitas más de uno sino porque por alguna razón lo ya hecho parece no funcionar bien para el propósito por el cual fue hecho.
Es el prefijo de reforma y de las 3Rs. Y el de retroceso. El de retirada. El de repetir. El de retornar. Hace antónimos progreso y regreso. No lo quiero así en evolución y revolución.


Inventar o errar. No podemos optar entre vencer o morir. Creación heroica. Tres voces, un rumbo común: avanzar sin descanso. Avanzar por dentro para hacernos dueños del futuro que vamos construyendo y desechar las estructuras usadas antes de que se conviertan en lastre.
 

El estado, los partidos, las ciudades, la escuela y la religión son fósiles de una era. Vivimos dentro de ese cadáver jerárquico momificado dándole aliento para que nuestra existencia parezca vida, mantenemos con nuestros esfuerzos el pulso de ese parásito colectivo que es el sistema y el hoy que tenemos.

Saltar a otra etapa es superar el miedo al cambio. Somos los únicos protagonistas de la nueva obra, los que quemamos los puentes al pasado sin temor a necesitarlo en el futuro en el que ese pasado sobra.


Aterrizando en lo práctico, lo que necesitamos es radicalizar los cambios para hacerlos irreversibles. El único chavismo real es - y no es broma - el chavismo sin Chávez. Es decir, aquel que sobrevive al recipiente corpóreo que lo produjo y trasciende como idea al futuro. 


La meta no es mitificar a un hombre, sino concentrar en su nombre las ideas y las acciones por las que será recordado, y resulta que Hugo ya tiene hoy el liderazgo y la orientación necesaria para que los cambios que promueva en Venezuela trasciendan las fronteras de tiempo y espacio.

Pretender que la estructura estatal de la cuarta sea vehículo de cambios revolucionarios es una temeraria imprudencia: ese aparato tiene como primera prioridad el asegurar su permanencia a costa de lo que sea.


Permitir que los citadinos puedan alimentarse sin conocer - no digo tocar - la tierra cultivada por los más útiles y menos reconocidos miembros de la sociedad asegura que la artificialidad precaria de la vida urbana siga siendo más importante que la soberanía aimentaria individual y colectiva.


Anhelar que un partido que parece diseñado por adecos pueda movilizar al hombre nuevo a defender "el proceso" ya demostró tres veces ser ineficaz. Ni himno ni patrullas bastan.


Esperar que una escuela diseñada para crear diferencias socio económicas produzca al venezolano que lea a Mészáros en sus ratos libres colide con la realidad de un sistema mundial que digitaliza y formatea la comunicación para convertirnos en ceros y unos.
 

Entregar el manejo de las dudas existenciales a un dogma cualquiera es una abdicación a la más pura manifestación de nuestra condición humana.

¿Qué tal suena el servicio agrícola obligatorio? ¿El diseño industrial con tecnologías e insumos artesanales propios para garantizar la soberanía? ¿La protección de los derechos mentales de los niños prohibiendo el bautismo y controlando la televisión hasta la mayoría de edad? ¿Los tribunales populares comunales? ¿Las asambleas de base? ¿La descongestión urbana? ¿La substitución y demolición masiva de viviendas precarias combinando mano de obra local y proyectos agroecourbanísticos de gran escala?
 

¿Qué tal si a ese elefante blanco que es Intevep lo obligamos a investigar sobre energías alternativas baratas y accesibles, y a las universidades sobre agricultura orgánica o la optimización de un vehículo totalmente hecho en Venezuela y libre de accesorios inútiles? ¿Cuánto tiempo más seguiremos basando nuestra economía en la venta de petróleo, un veneno planetario a través del cual importamos capitalismo? ¿Cuánto más grande necesita ser PDVSA antes de volver a atacarnos? ¿Cuánto sindicalismo tolera la CVG? ¿Cuántas organizaciones contrarias al proyecto de país son necesarias?
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Volviendo ahora al análisis de la palabrita esa llena de buenas intenciones y que requiere un manual de instrucciones para su traducción al lenguaje popular, en especial para "los jóvenes de los barrios que no manifiestan ningún interés por la política":
Lo relevante es que por tercera vez una porción significativa de la población dejó de acudir a defender la imagen que tiene del proceso. Parece que las estrategias del capital no sirven para vender la revolución. El partido no moviliza en las áreas que la exclusión ha segregado hacia la anarquía y la no pertenencia.
 

Chavismo no es sinónimo de pobreza: otros serían los números si así fuese. Chávez no es el líder automático de los barrios: satisfacer las necesidades inmediatas por medio de la servidumbre, la droga o la delincuencia construye por la fuerza y por la dinámica de la supervivencia otros liderazgos sin esperanzas en ese submundo de pobreza y exclusión tan necesario para el capitalismo.

Socavar las bases de un modus vivendi que ha probado ser eficaz para acceder al capital que fluye en las urbes tomará mucho tiempo, y más si el sistema sigue alimentando las condiciones que lo sostienen promoviendo los valores producidos por y para el capitalismo y el individualismo.
 

La exclusión deja marcas: los surcos labrados por las experiencias vivas del entorno inmediato siguen siendo los caminos más directos para sobrevivir en el aquí y ahora.
 

En este escenario, los discursos y las acciones deben ser sólidamente pragmáticas y serias. Las personas curtidas por la necesidad no pueden perder tiempo en farándulas electorales ni entregarse a defender un proyecto político si lo estiman caprichoso o coyuntural. Más aún: simplemente no ayudan a ningún aspirante a burócrata, es decir, un tipo diferente a ellos, un incluido, a conseguir cargo, sueldo y poder y a alejarse más de ellos.

Franco Munini.           muninifranco@gmail.com

viernes, 29 de abril de 2011

Hacerse el sueco.

La reacción de la izquierda tras la deportación del director del portal ANNCOL merece un análisis por parte de los estudiosos de los procesos comunicacionales. El espectro de opiniones (diviértase tecleando "becerra anncol chavez" en un motor de búsqueda) es claramente adverso a la decisión del presidente Chávez, y los matices iban desde la decepción por "la entrega de un militante", pasaron (antes del "fait accomplí") por múltiples solicitudes de no enviarlo a Colombia hasta concentrarse en criticar el supuesto pragmatismo que motivó ese "recadito" del barinés a su homólogo Santos para congraciarse la red de intereses comerciales entre ambos países. Y, claro, no faltaron las predicciones sobre desenlaces trágicos para el "sueco" apenas cayera en manos de la parajusticia neogranadina.

En ese deslave de críticas se aprecia la misma tendencia que propicia la desafección de los pueblos en lucha cuando sus líderes se atreven a conciliar con sus contrapartes de similar nivel y diferente posición política. Pareciera que la ortodoxia y el fundamentalismo ideológico no lograran madurar un proceso de adecuación coherente con la realidad histórica y geopolítica que le permita ser vehículo adaptable para el tránsito a una sociedad más justa.

La percepción de que algo similar haya producido lo que vemos en Libia nos refresca la memoria sobre las nuevas políticas diseñadas por la subsecretaria del departamento de estado USAmericano, Michèle Flournoy, quien afirmaba que en futuro las relaciones internacionales "vendrán en sabores variados". Es decir, libretos adaptados a cada caso y país, programados en cronograma, con opciones a la medida de los acontecimientos, con personas claves a ser utilizadas para alcanzar objetivos específicos.

La sospecha de una maniobra de esta naturaleza exige atención. Un periodista que se ha visto forzado al asilo en Suecia no puede desconocer el aprieto diplomático en el que colocaba al gobierno venezolano al aterrizar en Maiquetía. Los nexos que la justicia colombiana le atribuye con las FARC son credenciales que le llevaban directo a un tribunal colombiano, más aún en esta etapa de reconstrucción de relaciones tras el desastre dejado por Alvaraco. ¿Para qué venir ahora, justo cuando se espera la extradicción del narco Makled para que rinda cuentas ante la justicia venezolana? ¿Ignoraba que Venezuela ha cumplido cabalmente su acuerdo recíproco con Colombia en materia de extradicciones, aún cuando Colombia nos debe todavía la entrega de Carmona el Breve?

Otra fuente de sospechas es la libertad que los territorios y aeropuertos europeos le dieron al tránsito de un personaje solicitado por la justicia internacional. ¿Alertó el gobierno sueco a su asilado sobre los riesgos a los que se exponía al abandonar el asilo? ¿Sabía el gobierno sueco de los movimientos de su protegido? ¿Asumirá las medidas necesarias para garantizar que al detenido no se le trate diferente de como deberían ser tratados TODOS los ciudadanos del mundo ante la ley?

Es poco factible que la vida del director de ANNCOL corra peligro después de la visibilidad que le han dado los medios. Santos, que viene de ese ambiente, no puede permitirse el error de dañar su imagen silenciando al detenido o poniéndolo en peligro. Y eso también lo sabe Chávez, que ha sabido surfear e incluso ha auspiciado la ola de popularidad de su par colombiano a pesar de sus respectivas diferencias ideológicas... y de las críticas que ello produce en las izquierdas.

No se quiere aquí acusar tajantemente al detenido de ser ficha de un plan imperial; había venido antes, así que pudo haberse creído libre de riesgos. Tampoco se le quiere culpar a priori de los delitos que la justicia colombiana le atribuye; a pesar de la carga histórica en su contra, el pueblo colombiano necesita que sus instituciones funcionen y sean respetadas, y ésta es una ocasión de oro para que ello ocurra a la vista del mundo. Igual que en Venezuela, las emancipaciones necesitan un estado formal dentro del cual se vaya construyendo el sujeto con derechos reales a quien se le pueda transferir el poder que ese mismo estado le secuestró. Ese tránsito requiere la forzosa convivencia del sujeto/pueblo en liberación con las instituciones que le oprimen.

Si la estatura moral de la nueva víctima de la justicia burguesa es la que nos pintan, no tardará en ser él mismo quien se encargue de asumir su rol como testigo y/o mártir necesario en el proceso de liberación popular. El proyecto de una patria grande requiere de pueblos uniéndose, y para ello debe existir armonía, formal e informal; por eso es que el gobierno venezolano no puede caer en la trampa diplomática que este incidente podía generar. El consenso sobre revoluciones pacíficas en el vecindario obliga a las FARC a replantear sus objetivos y acciones de forma que puedan volver a presentarse con garantías a la arena política, lo cual descarta represalias contra la revolución bolivariana.

Nada de esto garantiza protección frente a la maquinaria de guerra imperial. Pretender obtener mayores o mejores niveles de popularidad o simpatía ante los ciudadanos del engendro que llamamos Primer Mundo no depende tanto de lo que hagamos nosotros; la imagen que el mundo tendrá de nosotros será la que decida e imponga Corpomedia, como arma de guerra y operaciones sicológicas del imperio, cuando a éste se le antoje apropiarse de nuestros recursos, como quedó demostrado ya con las atrocidades que comete la OTAN en Libia, en Siria y en Irak, Afganistán o la ex Yugoslavia. Guerras de ocupación enfocadas y creadas por los medios desde un ángulo que las hace no ya sólo necesarias, sino hasta deseables para un público "suyo" previamente acondicionado, manipulado o indiferente.

La importancia real de este gesto de Chávez está en que demuestra la intención real de construir entre todos nuestras relaciones Sur - Sur por encima de las intransigencias del dogmatismo, levantando nuestra capacidad de unirnos y trazarnos metas colectivas comunes basadas en el respeto mutuo a nuestras instituciones. En esa interconexión de pueblos es donde radica la única esperanza de resistir las dentelladas del imperio, que para hacer su labor más fácil nos necesita más desunidos; en esa dirección apuntan las estrategias que crean cizaña entre las izquierdas y entre los pueblos, y en esa dimensión es en la que hay que valorar las relaciones formales entre vecinos.

Vale pues la frase que titula este texto como recordatorio para los guerrilleros del teclado y los puristas más ortodoxos, aquellos que quieren la revolución en paquetitos de regalo a la medida y al gusto: un presidente que logra que su país sea percibido entre los cinco mejores a nivel de satisfacción de las necesidades del pueblo tiene el deber de tomar decisiones incómodas todos los días, decisiones que generan toda gama de respuestas. A estas alturas sabe que ante ciertas reacciones lo único que queda es imitar al personaje que causó el rollo : hacerse el sueco.

Franco Munini. muninifranco@gmail.com

lunes, 17 de enero de 2011

Lumumba, el africano que miraba a Rousseau.

Lumumba, el africano que miraba a Rousseau.
Por: Daniele Barbieri.

Tuvieron que pasar 42 años para que Bélgica reconociera que detrás del asesinato de Patricio Lumumba hubo “algunos elementos del gobierno de entonces”. El 17 de enero se cumplen 50 años exactos de su muerte. Será recordado en muchas ciudades del Congo (una lleva hoy su nombre: Lumumbashi), así como en otras parte de África. Aún hoy su historia tiene mucho que contarnos pues el colonialismo y los saqueos del tercer Mundo nunca cesaron, sólo cambiaron rostro y métodos.

El Congo no es un país pobre, como le hemos oído decir recientemente a un periodista italiano que quizás lo confundía con el pequeño Togo o con Gabón; es uno de los países más ricos del mundo en recursos naturales. Fue definido “un escándalo geológico”: diamantes, recursos vegetales, oro, uranio (justo el que se usó para las primeras bombas atómicas), cobre, cobalto, radio, zinc, hasta el coltan que, si bien los profanos nunca lo hayan oído, mueve hoy sectores importantes de la economía global y causa guerras con millones de muertos.

Fue un gran negocio para el rey Leopoldo de Bélgica tener al Congo como “posesión personal”. En el cruce del 1800 al 1900 suman más de diez millones – casi la mitad de la población - los congoleños muertos como esclavos recolectando caucho o en la represión de las revueltas. A uno de los escritores más famosos del mundo, Mark Twain, se le hizo difícil encontrar editores para su “Soliloquio del Rey Leopoldo”, una durísima acusación. Es 1905. Tres años antes sale “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, que cierra con la famosa frase de Kurz: “Exterminen a esas bestias”, sintetizando la misión civilizadora de la “raza” blanca. El término genocidio aún no existe, pero es a la masacre sistemática de aquellos “no humanos” a lo que se refiere Kurz.

Las acusaciones internacionales contra Leopoldo lo obligan a retroceder, o mejor a un juego de prestidigitación: renuncia a “su” posesión para cederla a Bélgica. Los genocidios continúan. Cuando nace Patricio Lumumba (el 2 de julio de 1925) las “bestias” congoleñas no tienen derecho alguno. En 1950, sólo 1500 personas de 14 millones se consideran “evolucionadas”, es decir, tienen un librito en el cual se les reconoce una especie de derechos, aún no completos. El joven Lumumba se forma en Rousseau, pero también en Jaques Maritain y en las voces del orgullo africano como Senghor. Empieza a visualizar un “Congo unido en una África unida” y ésta será luego una de sus consignas.

Inicia su compromiso político, es detenido por primera vez y en los primeros meses de 1958 se muda a la capital Leopoldville, hoy Kinshasa. Da vida al MNC (Movimiento Nacional Congoleño) que exige la independencia inmediata por medio de negociaciones pacíficas y el respeto a los derechos humanos. Lumumba es casi un desconocido cuando va a la Conferencia Panafricana de Accra, pero sale de ella como un líder. Puesto que Bélgica no presta atención, empiezan manifestaciones y revueltas en Congo. Se solicita la independencia antes de 1961 y se anuncia la “no colaboración” a ultranza. Las tropas belgas disparan: el resultado, centenares de muertos y Lumumba es condenado a seis meses en la cárcel.

Finalmente se llega al voto el 22 de mayo de 1960. Lumumba es electo y su movimiento conquista casi la tercera parte de los votos. El 30 de junio el rey Balduino declara la independencia del Congo y Lumumba es el jefe del gobierno. Ha afirmado en varias ocasiones no reconocerse en ninguno de los dos bloques, sino en el movimiento de los “no alineados".

Sin embargo las compañías mineras belgas, de acuerdo con la CIA (como consta en los documentos desclasificados estadounidenses) ya tienen preparada la secesión de Katanga, una de las regiones más ricas. La independencia del Congo se convierte en un elemento central del nuevo tablero internacional. El 14 de julio de 1960 la ONU solicita el retiro de las tropas belgas y confía a su secretario, Dag Hammarskjold, la tarea de cooperar con el gobierno congoleño. Mientras crece el caos y la CIA acelera sus acciones antes de la toma de posesión del nuevo presidente John Kennedy, de quien desconfían, Hammarskjold – después de algunos titubeos – se alinea con decisión por una real independencia del Congo. Pagará con su vida, como Lumumba, su honestidad. El asesinato de Lumumba será conocido después de un mes: las imágenes de ese hombre atado darán la vuelta al mundo. Sólo varios años después se conocerá que fueron los rebeldes, en complicidad con militares belgas, los que apalearon a Lumumba, lo remataron a golpes de bayoneta y disolvieron luego su cuerpo en ácido.

Algunos meses después le toca a Hammerskjold: el 18 de septiembre cae el avión que lo llevaba al Congo a una nueva conferencia de paz. Apenas en 1992 una investigación establecerá que hubo sabotaje, probablemente por agentes estadounidenses a cuenta de la Union Miniere belga.

No nos llegó mucho de lo escrito por Lumumba; algunas poesías y un par de discursos. Probablemente el del 30 de junio, día de la independencia, pronunciado frente al rey belga, fue el que le costó la vida: Balduino se esperaba agradecimientos y humildad, y no que se le recordaran 80 años de “trabajo agotador a cambio de salarios de hambre”, 80 años de “ironías, insultos y golpes porque éramos negros”, 80 años de tiroteos, injusticias, opresión y explotación.

Tras la muerte de Lumumba – y la advertencia a la ONU – el Congo se precipita en el caos, luego – desde 1965 – en una larga dictadura, la “cleptocracia” de Mobutu que en 32 años deparará grandes servicios (es decir, dinero) a Bélgica, Francia y USA mientras los congoleños empobrecen cada vez más.

Sólo al final de los 80 los reflectores de la prensa mundial vuelven a enfocarse por algunos instantes sobre el Congo señalando dos guerras que descalabran al país terminando por involucrar a medio continente; hay 4 millones de muertos y 16 millones más son víctimas de violaciones, hambrunas, enfermedades y desplazamientos (cifras de Amnistía Internacional). En el “corazón de las tinieblas” son los nuevos Kurz los que manejan los hilos. Los reportes de las Naciones Unidas (sólo parcialmente develados) señalan en la guerra por el coltan, financiada por las compañías occidentales, las verdaderas razones de esta tragedia que los medios prefieren no contar.

En el 2006 regresa algo de paz al Congo y por fin se convoca a elecciones, pero parece sólo una tregua: en las zonas mineras siguen los choques y sobre todo la explotación. El Congo es cada vez más pobre porque sus riquezas son saqueadas sin tregua.

Respecto al “mea culpa” antes citado por parte del gobierno belga, es importante señalar que se dió sólo por presión de la opinión pública, chocada primero por el film “Lumumba” (en Italia tuvo muy poca circulación) del director haitiano Raoul Peck, y luego por un libro de Ludo De Witte que, a partir de documentos desclasificados, ha establecido las responsabilidades de las compañías mineras y los poderes políticos de la época.

Frantz Fanon, un gran intelectual caribeño de nacimiento y argelino por elección, había escrito: “si África fuera representada como una pistola, el gatillo estaría en el Congo”. Una profecía que se tornó realidad para Lumumba y continúa pesando aún 50 años después.


Fuente:

http://www.liberazione.it/news-file/Lumumba--l-africano-che-guardava-a-Rousseau---LIBERAZIONE-IT.htm


Traducido por Franco Munini.

domingo, 9 de enero de 2011

Chávez bajo la prensa.

Recuerdo una reseña policial en TV hace ya tiempo (debe haber sido antes de la partición de aguas: no le echaban la culpa a Chávez). El asunto fue más o menos así: sale el carajo de pagar cana y va pa' la casa 'e la que era mujer de él, pero resulta que la jeva tiene nuevo marido y de una lo mandan pa'l carajo, así que en la noche regresa, tranca todas las salidas del rancho, lo riega con gasolina y le pega candela, quemando vivos a la ex, a sus 5 (¡cinco!) hijos y creo que al rival también.
Ya camino a otros años de oscuridad carcelaria le preguntaban - esas preguntas estúpidas ante la monumental evidencia - qué motivo le había llevado a cometer semejante atrocidad.
El hombre habló claramente, mirando al vacío y sin emociones, con total lucidez. "Con los sentimientos no se juega" , dijo; "a mí no me van a vacilar".
Verga. Ese carajo se debe haber ganado en ese momento el respeto necesario para sobrevivir en esos antros de ocio tenebroso que lo esperaban.
Si eso llega a pasar hoy segurito que algún hablapaja le encuentra la bisectriz que señala a Hugo como el culpable. Cuidado y no protegen al homicida elevándolo a víctima del "discurso de odio que emana de Miraflores" y van a la OEA a llorarle al otro gafo.
Esas son las vainas que uno no entiende. ¿Cómo es posible que la prensa prefiera perder todo vestigio de credibilidad con mentiras evidentes antes que unirse a una campaña de adecentamiento de la carrera periodística?
Lo vemos todos, lo vemos todos los días... y algunos van y dicen "¡Dictadura!".
Ahoritica mismo veíamos a Chávez suprimiendo las libertades civiles de unos damnificados, a quienes (¡horror!) le hizo entrega de viviendas equipadas. Ayer o antier violaba los derechos humanos de unos niños entregándoles juguetes. El déspota persiguió a otros ciudadanos proveyéndoles alimentos y masacró con medicinas gratuitas a unos cuantos centros de salud. El estalinismo presidencial permitió que la oposición tuviera representación parlamentaria, alguno de cuyos miembros, sometidos a crueles torturas, pudieron gritar a los cuatro vientos en esta gran cárcel que las atenciones a los damnificados esclavos de los plataneros y ganaderos del sur de lago serán respondidas con desabastecimiento democrático de leche y carne; otros se limitaron a proponer a un asesino para la directiva del parlamento o a invocar la desobediencia de los militares.
Sin ir más lejos, el fuhrer participó anoche en un conversatorio con diversas organizaciones populares a las que oprimió atrozmente aprobándoles la posesión temporal de tierras y recursos para la construcción de viviendas. Otra vileza del régimen totalitario es la que se apresta a reubicar a los refugiados que ocupaban temporalmente las instalaciones educativas, con la excusa del reinicio de clases.
Y eso es aquí, delante de nuestros ojos. Allá afuera necesitan el otro guión, el de consumo internacional que denuncia ante el mundo el medio millón de periodistas y disidentes perseguidos y asesinados cada día por los esbirros del ególatra, o el tráfico de coca y plutonio y las amistades con el eje del mal. Hezbollah y Alqaeda se turnan con las FARC y los etarras en las escalinatas del palacio de gobierno, mascando coca mientras afinan sus planes de ataque a las democracias del orbe.

La brutal supresión de libertades civiles hace difícil cuantificar las desapariciones forzosas, con algunas excepciones que el régimen no ha podido ocultar, entre ellas el analfabetismo y las tres cuartas partes de la pobreza extrema. La censura total y la persecución a la libertad de expresión ocupan los titulares y las portadas de los numerosos periódicos de oposición nacionales; están, pues, todos los días a la vista de todos. Si faltara más, las radios y las televisoras repiten ese mismo mensaje cada día, alarmando a las honorables organizaciones internacionales con su estridente alarido.

La población padece los embates del descenso de los niveles de desnutrición y de la mortalidad infantil. La nación agoniza con el acceso universal a la educación y a la atención médica primaria; gime la democracia en cada uno de los numerosos procesos electorales en los que se convoca a la ciudadanía aterrorizada a ejercer su derecho. Se ha rumorado la abominable práctica de aumentar el número de centros de votación y agilizar los trámites para la obtención de los documentos de identidad, una manera horripilante de obligar a los ciudadanos, especialmente los menos favorecidos, a materializar sus derechos civiles y políticos a través del voto.

Peor aún, el gobierno no ceja en sus pretensiones de ayudar a paliar los efectos de los recientes desastres naturales. Insiste en abrir refugios para desalojar a los ciudadanos que viven en zonas de riesgo, obligándolos a aceptar viviendas equipadas con todos los enseres necesarios y cerca de las escuelas para no interrumpir la indoctrinación de los niños en las insidiosas áreas del saber. El empeño del régimen en lo referente a los problemas de la vivienda precaria y el déficit acumulado de viviendas lo ha llevado a solicitar poderes especiales que pretenden sobrevolar los obstáculos que la oposición política necesita imponerle para evitar que se gaste tanto dinero en atender a los estratos sociales menos favorecidos y para minar la popularidad presidencial que ello acarrea.

Eso somos bajo el yugo de la prensa. Las “verdades” se amoldan para uso de algunos y consumo de otros en un circo surrealista que crea universos paralelos: allá el bienestar del capitalismo y su libertad – sólo de mercado – y acá la lucha de quienes escogemos cuál libertad nos conviene a todos. Obvio que quieran levantarnos muros, reales y virtuales: estas realidades tropicales son demasiado subversivas para esos gustos templados.

La crudeza del relato que abre este artículo es mucho menos cruel que la que nos impone la prensa. Los comunicadores deben reflexionar sobre el papel que asumen frente al público al hacerse eco de la línea editorial antes que caja de resonancia de los clamores populares, so pena de escuchar las palabras del personaje; con los sentimientos no se juega, no nos van a vacilar.


Franco Munini. muninifranco@gmail.com

martes, 27 de julio de 2010

Fe y razón de ser.

"No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte."

Asimismo, en la vida diaria no son solo los premios o los castigos los rieles o barandas que delimitan el curso por donde conducimos nuestras acciones. Hay metas a largo plazo sustentadas en los principios del bien común, la solidaridad social y el amor al prójimo que orientan nuestra vida y le dan significado trascendente a las obras grandes y pequeñas que emprendemos, a las causas a las que nos entregamos, al modo de vida que asumimos. La humanidad ha buscado desde siempre esa motivación suprema, la respuesta espiritual al por qué existencial, la pregunta que intrigó al primate original una vez que un pícaro trozo de ADN lo alejó del paraíso terrenal de los instintos animales y lo parió en la selva de las dudas que preceden cada una de sus acciones, tan metafóricamente descrito como el pecado original al morder el fruto del árbol del conocimiento.

Por mucho tiempo las religiones, surgidas por la necesidad de normar la convivencia entre nuestros ancestros, se encargaron de satisfacer esas inquietudes, con las limitaciones inherentes a las respectivas concepciones geográficas, históricas y conductuales del momento en que se consolidan en sus ámbitos colectivos. Los liderazgos religiosos fueron aglutinados a las estructuras jerárquicas del poder y calcificaron en el tiempo posturas anacrónicas que les permitieron mantener el status quo; a pesar que en muchos casos los simbolismos e iconografías eran contrarios a los postulados surgidos de la evolución del pensamiento que les dio vida, persisten aún hoy como parte de las respectivas liturgias con un carácter mágico y supersticioso, como amuletos que más que espirituales son espirituosos. Eran, y son, símbolos del poder, disfraces píos de la dominación en nombre del bien, cadenas para beatos sumisos.

"Cura que en la vecindad
vive con desenvoltura:
¿Para qué llamarle cura
si es la misma enfermedad?"

Ni hablar de los malos ejemplos, pasados y presentes, flébiles o estruendosos, de los que, enfundados en sotanas cargaron de vergüenza a aquellos buenos hombres y mujeres que dedicaron su vida al bien. Desde las cruzadas a los Borgia, desde la inquisición a los acusados de pedofilia. Y no salen incólumes otras religiones, siempre listas a usar la palabra de, por darle un nombre, Dios, para justificar actos inhumanos de barbarie arreando a los fieles, cosa que dolorosamente ha sido copiada sin evolución aparente por la política que sigue pareciendo la ciencia de la ganadería humana: ¿en qué se diferencian los cruzados, los soldados israelíes, los moros que ocuparon España o los nazis de Hitler?

"Si no amas a tu hermano, al que puedes ver, ¿cómo puedes amar a Dios, al que no puedes ver?"

Promesas de una vida después de la muerte, donde los sacrificios hechos en vida serán recompensados en el paraíso o nirvana, han sido manida excusa para someter y subyugar pueblos enteros, historia de diezmos y pirámides, de acomodados purpurados cavilando sobre el peso de los ángeles mientras poblados enteros morían de mengua, de la miseria, de la esclavitud y la autoflagelación para redimir el pecado de nacer pobres, negros o judíos o simplemente en el lugar y momento equivocado.

Pero el amor al prójimo es inacabable e invencible. Por encima del odio y el egoísmo hay religiosos y laicos que día a día, contra dificultades inenarrables aportan su grano de arena para construir un mundo mejor. Revolucionarios con o sin sotanas que siguen admirando a Ernesto Cardenal aún después que le reprendiera el Sagrado Tubérculo (cuyo sucesor hoy sigue impidiendo a los sacerdotes inmiscuirse en política en una actitud que los venezolanos interpretamos erróneamente como reprimenda a los jerarcas de derecha cuando es en realidad un veto a los sacerdotes comprometidos con las luchas sociales).

Al lado de aquellos que van a la iglesia, sinagoga, mezquita o templo de su particular ¿devoción? a buscar exculparse cómodamente de sus pecados en un fútil intento de limpiar su conciencia sucia por medio de liturgias supersticiosas, de la adoración extática de íconos sacralizados encerrados en adornados recintos aromáticos que más que concentrar la fe la secuestran del mundo natural, hay también aquellos que, con buenas intenciones van a buscar la fuerza espiritual del ejemplo de los mártires para proseguir su labor de bien, a pesar de lo ambiguo que puede resultar la simbología de la cruz para nuestro pueblo latinoamericano o amerindio.

El Dios vivo es la acción, es la ayuda al necesitado, es la ilustración de los que están en las tinieblas presos entre los barrotes de la ignorancia; la sabiduría es invisible para quien no la tiene. No hay excusa para la confrontación: el futuro de Venezuela esta plasmado en un proyecto de país descrito en la constitución de 1999, en el cual se reitera el carácter pacífico de los procesos necesarios para alcanzarlo.

Como todo proceso evolutivo, se requiere de esfuerzos valerosos para superar esta etapa del estado reformista y cupular modelado con la anterior constitución y a cuyos efectos ya perniciosos nos seguimos aferrando por temor atávico a la innovación o al progreso, así como un vicioso se aferra a la cadena que lo esclaviza. Pero no podemos detener la historia; tenemos que vivirla, ser parte de las transformaciones que implica. Y para ello es necesario estudiarla, analizarla, entenderla y comprenderla.

"Sólo hay tres tiempos: presente del pasado, presente del presente y presente del futuro. Ellos están en mi mente y no los veo en otra parte. El presente del pasado: la memoria. El presente del presente: la percepción. El presente del futuro: la espera."

Acopiando la sabiduría del pasado mediante el estudio mejoramos nuestra percepción del presente y podemos actuar acertadamente para que el futuro sea mejor. Es la labor de todos, es la razón de ser.

Franco Munini.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Comentario a "ÁvilaTV tiene mucho que decir".

(Al tanto de que mañana muchos de nosotros dejaremos de estar pendientes de la prensa, les dejo con un día de antelación el número dieciséis en Ciudad CCS, cuya primera parte será públicada precisamente mañana, día de Navidad, y la segunda parte el próximo jueves, último día del año.

Aprovechen estos días para inculcarle a sus hijos e hijas que no está nada bien ver tanta televisión.

A menos que sea Ávila TV.

Bueh... a menos que terminen de destruirla.

Salud).

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En agosto pasado, y en respuesta a la feroz campaña de criminalización que se fraguó en contra de Ávila TV, el documentalista Ángel Palacios no dudó en calificar el trabajo que se hace desde la planta televisiva como "la mejor experiencia comunicacional que se ha construido en el país en toda la historia de nuestra televisión". A su juicio, Ávila TV es "una televisora que inventa, que incluye, que le llega a los más jóvenes y que es voz de los más excluidos. Una televisora que no tiene miedo y que canta las verdades donde más duelen".

¿Palabras escritas al calor del combate deliberativo? ¿Un simple desliz valorativo? ¿El lenguaje propio de los apasionados manifiestos a favor de causas nobles, perdidas o bajo amenaza? A fin de cuentas, ¿quién es ese Ángel Palacios y a cuenta de qué viene a opinar sobre tal o cual asunto?

Por eso, supongamos que el documentalista incurrió en un exceso. Que no es cierto que Ávila TV sea "la mejor experiencia comunicacional… en toda la historia…". Supongamos que se trata, simplemente, de una extraordinaria experiencia comunicacional, de una televisora que inventa y se equivoca, que incluye, que sabe cómo hablarle a los jóvenes excluidos porque ellos mismos tienen voz dentro del canal. Supongamos que es una televisora que ha demostrado, una y otra vez, que no tiene miedo.

Suponga usted, estimado lector, que un buen día recae sobre sus hombros la responsabilidad de asumir las riendas de tamaña ferocidad. Para decirlo con palabras de Ángel Palacios: supongamos que un día cualquiera a usted le ponen en sus manos ese "irreverente y franco cañón que es Ávila TV".

Le ruego su atención, estimado lector, porque aquí vienen las preguntas claves: ¿qué haría? ¿Intentaría entender qué es lo que tiene de extraordinaria dicha experiencia o asumiría la actitud del experimentado que llega dictando cátedra? ¿Se sumaría a la invención colectiva o se limitaría a señalar los errores? ¿Cómo se relacionaría con esos jóvenes que siempre fueron marginados por su lenguaje, su ética y su estética, por la clase social a la que pertenecen? En suma, ¿qué haría con esos jóvenes que no siempre hablan su mismo lenguaje, que – aunque le cueste asimilarlo – se han forjado su propia ética, cuya estética no se parece a la suya y que, eventualmente, no provienen de la misma clase social que la suya? ¿Intentaría comprender esos lenguajes o los censuraría? ¿Escucharía o se creería con la misión de enseñarles a hablar? Enfrentado a éticas diversas, distintas de la suya, ¿se creería usted con el deber de enseñarles qué es la moral revolucionaria? Más aún: ¿sería capaz de proclamar que con usted llega la revolución en un lugar donde la revolución está en marcha mucho antes de su llegada?

Ahora supongamos que usted decidió llegar dictando cátedra. Que se limita a señalar errores, que censura lenguajes que no comprende y pretende enseñarles el habla a los ignaros. Supongamos que usted llega impartiendo lecciones sobre moral revolucionaria. Supongamos que usted se cree la revolución. Supongamos que los que ya estaban no están de acuerdo y que usted traduce el desacuerdo según la vieja usanza de los entendidos, preclaros e iluminados: pequeñoburgueses, individualistas, contrabandistas, alienados, desviados, malandros.

Suponiendo, estimado lector, que todo lo anterior fuera cierto, usted sería, antes que nada, el responsable de una pésima, mediocre, gestión. Una gestión que acabaría con una extraordinaria experiencia comunicacional. Usted convertiría una televisora "que le llega a los más jóvenes" en una televisora avejentada, sin alma, sin futuro. Usted convertiría todo un potente cañón en pólvora mojada. No sería la primera vez que se destruye un proyecto revolucionario en nombre de la revolución. A menos que la gestión de algunos consista en destruir esa clase de proyectos.

Supongamos, por último, que existen pésimas experiencias comunicacionales, que ni les llegan a los más jóvenes ni a nadie. ¿No valdría la pena mostrar un mínimo de disposición para iniciar un debate informado, franco, riguroso, profundo, que sea capaz de superar la modorra de los que, en lugar de intercambiar ideas, profieren consignas vacías y acusaciones sin fundamento?

Supongo que valdría la pena invitar a ese debate a los trabajadores de Ávila TV, esos que, según un tal Ángel Palacios, no sólo han demostrado que no tienen miedo, sino que además cantan "las verdades donde más duelen".
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Mi comentario:

Hermanos, si ustedes pensaban que en plena era de guerra comunicacional los poderes instituidos de la derecha, del estado y del “sistema”, es decir, muchos escuálidos, una gran parte del chavismo y toda la maquinaria mediática le iban a regalar a la soberanísima chusma su arma más arrecha, ese equivalente a cañón láser de protones para disparar ideas para que pudieran usarlo contra ellos, verga, ustedes lo que estaban era apendejeaos.

Yo no puedo ver ÁvilaTV. No en mi apartamento, que sólo recibe cable dado que no tiene vista a las antenas, así que no conozco de ella más que lo que VTV retransmitió, que es muy poco... pero lo poco que vi me gustó. Había una mezcla de frescura, un aire de experimento comunicacional que quería ver crecer y que probablemente dió la excusa para su exterminio heródico.

Cuando dices que acabar con ÁvilaTV es un intento de acabar con el estado me dejas en duda. Porque yo también quisiera acabar con el "estado". Y no creo estar solo en mi anhelo: esa mierda se ha tragado a miles de potenciales revolucionarios y los ha seguido convirtiendo en, de todas las perversiones, la peor: funcionarios del estado venezolano, es decir, prolongaciones del adecopeyanismo ineficaz, oportunista y clientelar que esta revolución se suponía iba a erradicar. Bichos que renuncian a su obligación de pensar o criticar y compiten en gritar a voz en cuello ese güevito de "¡Ordene, mi comandante!", en vez de aportar su opinión. Carajos que viven de cuerpo o mente en Caracas la Capital y piensan como caraqueños, olvidando la variedad de la realidad provinciana.

¿Qué mejor que una televisora irreverente para recontrajoder esa mierda que sigue construyendo capitalismo urbano con tres erres incomprendidas y vestido de rojo?

No, claro que no nos la van a poner cuquita. "Darle" el poder al pueblo es una consigna que puede tener más acepciones que la que suponemos obvia, y más aún viniendo de un militar.

Pero vamos a suponer, y no tengo base para dudarlo, que el comandante aspira a una toma colectiva del poder popular y que, queriendo utilizar al estado para facilitar esa transferencia, comete el error de llenarlo de militares y militantes esperando casar eficiencia e ideología. Una estructura diseñada por la burguesía para perpetuarse a sí misma en el control en nombre del pueblo y manipulada durante la cuarta para asegurar espacios de dominación viene a ser penetrada por los más ortodoxos cultivadores de la obediencia a las cúpulas. Algo así difícilmente se presta a ser vehículo de la anarquía necesaria para romper esquemas mentales obsoletos como el de la piramide de bases numerosas recibiendo órdenes de la cúpula. Algo así tropieza con la hostilidad subalterna de los burócratas a los dirigentes paracaidistas, que se traduce en mal servicio de esos organismos.

Trátese de colapso interno o mala gerencia, la enormidad de lo que se puede perder no deja alternativa. Cayó YVKE. ÄvilaTV en peos. VTV como emisora del partido que elige delegados que van a especializarse en transcribir las líneas de Chávez en vez de transmitirle las ideas y demandas de las bases que los votaron.

¿Mi propuesta? La toma de esos espacios de comunicación. La organización popular necesaria para salvaguardar el derecho a expresarse, a demandar, a denunciar por encima de los subterfugios jurídicos y técnicos de Conatel y el MINCI y de la solidaridad automática en torno al proceso.

A espaldas de Chávez, quien habla de arrasar en las parlamentarias, se está formando un consenso mediático sobre la inevitabilidad de perder espacios en la asamblea. El argumento base es la mala gestión y la corrupción. Si dejamos que esas denuncias sean pescadas por la oposición mediática para malponernos antes que por el gobierno para enmendarlas estaremos dándole municiones electorales de peso al enemigo, que sabe cómo utilizarlas.

¿Será que ÁvilaTV y YVKE son recuperables? Es algo que le duele a mucha más gente que a los ex y a los nuevos trabajadores. El talento sin probidad es un azote; la probidad sin talento es otro más. Cuídame de mis amigos, que de mis enemigos me cuido yo.

Franco Munini.